Hay épocas en las que parece que nada avanza, calma sin viento, y mientras, uno va buscando lo que sólo el azar o el destino, nos ponen delante, no cuando queremos, sino cuando menos lo esperamos, es la paradoja de que si buscas, no encuentras, qué difícil es disimular, engañar ese azar para que no se entere de que estamos anhelando algo, pero no hay quien se lo salte; lo deseado llega cuando llega y de la manera más inesperada.
Entre tanto vamos viviendo, uniendo secuencias, hasta que, al dejar de pensar en lo deseado, aparece.
El destino siempre está a la vuelta de la esquina, lo que nos toca saber, es en qué esquina está apostado, y la única manera que tenemos es andar y girar disimulando.
Entre tanto vamos viviendo, uniendo secuencias, hasta que, al dejar de pensar en lo deseado, aparece.
El destino siempre está a la vuelta de la esquina, lo que nos toca saber, es en qué esquina está apostado, y la única manera que tenemos es andar y girar disimulando.