lunes, 15 de febrero de 2016

Actuar

No actuar. Esperar.
A veces, hay que saber darle tiempo a las acciones emprendidas, dejar de ir de un lado para otro. Con ese ajetreo no se acelera nada, en todo caso, hasta se tiene la sensación de ir más lento.
Esperar, no amontonar acciones.
No es posible, muchas veces, cerrar lo empezado, terminar como uno quiere lo que quiere. Es complicado y difícil tener que sentarse y esperar. Esperar a lo que se hizo y se empujó desde la cima de la ladera, baje rodando solo, y que alguien, al otro lado, lo reciba, lo sepa entender y lo complete. Los proyectos, igual que nosotros, dependen de muchos factores.
No se puede hacer todo, ni ser todos, ni pretenderlo todo.
Aunque se quiera.
No se puede.
Actuar, esperar, desear, soñar. Vivir.

viernes, 12 de febrero de 2016

Relatillo; LA ESTACIÓN

-Disculpe mi impertinencia.
No he podido evitar fijarme en usted, lleva casi una semana sentándose en este mismo banco, desde el mediodía hasta el anochecer. ¿Espera a alguien? ¿Le puedo ayudar de algún modo?
El hombre que está hablando, es el mozo de la única estación de trenes de la localidad y el interpelado es una persona de edad indefinida. A plena luz parece joven pero a medida que el sol se va escondiendo, y gana el atardecer a su luz, va envejeciendo hasta convertirse en anciano bajo los reflejos de la luna.
       -Espero a mi tren-. El anciano, apenas visible por ser luna nueva, contestó sin mirar.
        El mozo de la estación, se apartó de él sintiéndose, sin entender muy bien por qué, ofendido, molesto con él mismo por haberse acercado.
       Le había llamado la atención esa persona de edad incierta que parecía estar esperando sin esperar. No era un vagabundo, no era un pasajero habitual ni uno de paso. No se le veía mirar el reloj, ni los horarios, no paseaba arriba y abajo, impaciente, no conversaba con nadie. Extraño.
     Le quitó importancia y continuó con su faena. Intentó comprender el malestar que le había dejado hablar con él. ¿A él qué más le daba, al fin y al cabo? Empujó el equipaje con más fuerza de la necesaria y se tuvo que oír una recriminación de la dueña, además.
Al día siguiente, la persona joven con el sol y anciana con su ausencia, ya no estaba. El mozo lo echó a faltar. Pasó todo el día preguntándose si le habría ofendido con su pregunta -tendía a culparse de todo-, pensó que quizá mañana apareciese.
Mañana no apareció, ni al otro ni al otro.
Sus recuerdos difuminaron la presencia física de ese hombre, le hicieron dudar de su realidad.
 El mozo, a lo largo de su vida, recorrió muchas estaciones, envejeció entre equipajes, vagones, silbatos. Vivió su vida como mejor pudo. Pasaron años, meses, días..., y en uno de esos minutos, sentado en una estación, a cientos de kilómetros de donde le vio por  primera vez, estaba. Quieto. Callado.
El joven portaequipajes de hace unos años, anciano jefe de estación de ahora, se impresionó al verle. No fue recuerdo irreal, sino imagen cierta. Se le acercó y le preguntó: "¿A qué espera?"
—A ti
El cadáver se encontró al día siguiente, sentado, quieto. Joven bajo la luz del sol, viejo bajo la luna.
 
 


miércoles, 10 de febrero de 2016

Comentar

Errantes se puede comentar en La casa del Libro... si alguien se anima, adelante. Espero que esté gustando, o haya gustado. 

http://www.casadellibro.com/ebook-errantes-ebook/9788494508608/2798942

Y en América, este es el enlace:

http://www.peruebooks.com/ebook/0108006/errantes


Gracias.


lunes, 8 de febrero de 2016

Lejos

De un espacio a otro no hay tanto.
Aunque en el traslado te llevas contigo, sólo cambia el escenario. Eres más tú, quizá, fuera de tu propio ámbito. Has de moverte en un entorno diferente al acostumbrado, te pones a prueba. Es todo un reto.

Otro tiempo, otro momento, diferentes calles, idiomas, gentes. Visitar en horas, lo que antes constaba días, meses. Ir alegremente a lo que antes se enfrentaba con susto, y testamente hecho, es una de las ventajas de la técnica. Magia: ahora aquí, ahora allí.
Aún así, a ti no te dejas, sólo abandonas, por un tiempo, la rutina diaria, para al llegar, adornarla, mejorarla y soñar con el siguiente espacio, lejos de todo, menos de ti mismo.

jueves, 4 de febrero de 2016

Somos

La búsqueda del sentido a los días es lo que nos une a todos, la forma de encontrarlo es lo que nos diferencia.
La necesidad de compañía nos atrae, la torpeza en relacionarnos nos separa.
Las metas alcanzadas nos hace fuertes, la calidad o caminos al lograrlas, nos define.
La amistad es necesaria, cómo la manipulemos o no, la degrada o la hace eterna.
La soledad es el centro de todo, encontrase en ella es nuestra esencia, rechazarla es repudiarnos y encerrarnos tras sus muros, es una opción, no una desgracia.
Somos, sin ser, todos y todos somos lo mismo sin serlo.

martes, 2 de febrero de 2016

Errantes de viaje

Ya está Errantes viajando por las Américas, este es el enlace. Espero que os guste, que el recorrido de este grupo marginado no termine en ninguna parte. Vosotros elegís.

Gracias.


http://www.peruebooks.com/ebook/0108006/errantes


lunes, 1 de febrero de 2016

Ecos

La ilusión se alimenta de realidad, sin ella, languidece y muere.
Solo de sueños es difícil levantarse, cierto que sin ellos nunca lo harías, pero qué es una esperanza que no desee ser real. Nada. Mera distracción, o simple cobardía. A un deseo se le ha de conceder la vida. No es digno atraparlo y retenerlo como excusa; se tiene que trabajar para él, para que cobre vida.
Es compleja y contradictoria esa frase que te previenen contra lo que desees porque podría convertirse en realidad. Si no quisieras esa verdad, no lucharías al lado de esa ilusión.
Creo que un sueño sin despertar no es sueño, sino pesadilla. Los ecos que despierte en vida sí serán dignos de su vigilia: entonces empezará de verdad a soñar.