jueves, 1 de junio de 2017

Golpes bajos

Siempre se sabe, porque se sabe aunque uno quiera olvidar, que la vida no es algo seguro, ni estable, ni complaciente, que se gasta unas bromas crueles, que, a veces, disimula regalándote algo, como para mantenerte a raya, contento, azuzando la esperanza como si fuese amable y te mimara. Hasta que muestra su verdadera cara y viene a quitarte lo dado, añadiendo algún que otro daño colateral para crear mayor impacto en su demostración de aquí quien manda soy yo.
Y cuando se manifiesta de nuevo, tras la recuperación, o no, del  golpe anterior, uno ya sabe que ha de afrontar, cómo hacerlo, y sin demasiadas quejas, escabullirse en lo posible a ese mundo que, con suerte, ha aprendido a crear paralelo a la realidad que llamamos vida. 
Y a esperar. Todo pasa. De todo se puede hacer un universo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Una vez será

El tiempo pasa volando, es una expresión que a veces se queda corta, sobre todo cuando miras hacia atrás, y ves todo el tiempo transcurrido: marea.
Lo mejor es contabilizarlo por cosas realizadas, logros superados, metas que aún siguen, pero están más avanzadas, ideas que nos acompañan y crecen.
El tiempo sin nada que lo plasme, parece más muerto, más estéril, más tiempo.
Ese día a día que nunca parece terminar, que nos obliga a salir adelante, a conseguir propósitos, es en realidad el Tiempo, el reloj de arena que miras hipnotizado mientras ves caer los granitos minúsculos de una parte a otra, arriba lleno, abajo, llenándose; ahí está ese discurrir continuo y no notas que se va vaciando; tarda tanto... y cuando más absorto se está viendo pasar la arena, se forma ese remolino arriba, indicando el principio del fin; lo que había en abundancia, se va. Y se va, ves ese último granito caer y ya está, se terminó el tiempo.
Menos mal, que en este caso, aún se le puede dar la vuelta para invertirlo..., pero una vez habrá que no.

jueves, 25 de mayo de 2017

Vacíos

Escuché de un pintor una frase que no creo que olvide nunca. Estaba explicando cómo dibujar; "¿ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar lo que no se ve también, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, tapa".
Cierto. Se ha de aprender a vivir con lo que se tiene y con lo que se tuvo, con lo que se recuerda y con lo que se ha olvidado; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de recuerdos y realidades inmediatas, de sueños y de logros. Pintar los días es saber ver lo que tienen y lo que justo por tenerlo, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, también forman parte de la realidad, quizá son lo más real que hay.

lunes, 22 de mayo de 2017

Necesitar

Los vivos necesitamos de los muertos para encontrar un sentido a la muerte. Los cuidamos y mimamos, les compramos nichos, ataúdes, panteones cómodos y lujosos. Les llevamos flores, los invocamos desde tableros, rezos, fotos que presiden salones o llenan cajones, entre pétalos secos. Los llevamos en el recuerdo, entre las palabras cuando añoran, en los momentos cuando algo vivo nos los trae.
Es como si no quisiéramos admitir su marcha, su huida casi a traición de una vida que nos impone un final. Los vestimos de fantasmas y apariciones, letras, colores y notas. No les dejamos ir, nos negamos a quedarnos solos, esperamos de ellos que nos digan, al menos, qué nos espera, qué tienen ellos que no tenemos nosotros, los vivos.
Les demandamos una respuesta. Y no nos la dan.

viernes, 19 de mayo de 2017

Retos

Tener metas es necesario. Y duro. 
Necesario porque conseguirlas guía las horas, el esfuerzo, ilumina lo oscuro que sería dejar pasar las horas, los días, los años viendo cómo desaparecen sin más logros ni acumulaciones, sin haber materializado ningún deseo.
Y duro porque alcanzar la meta es un reto muchas veces agotador; dependiendo de lo ambiciosa que sea puede desesperar hasta llegar, incluso, a perder el sentido, por andarse entre frustraciones y fracasos.
Hay que entender que desear algo, intentar conseguirlo, está en regatear los acontecimientos, es el arte de procurar que encaje lo que queremos con lo que sucede. 
Uno quiere que las cosas ocurran como las ha ideado, pero las situaciones se dan independientemente de nuestros sueños. Solo suceden.
Aún así, mejor tener un porqué, siendo conscientes de que no es un fracaso cada vez que un intento no sale como se pensó. 
Lo realmente importante es seguir enfocando, superando, moldeando lo que se quiere.
Cualquier meta es un reto que lleva a otros retos.

lunes, 15 de mayo de 2017

Nueva novela

Cuando se termina una novela, cuando se dejan atrás personajes que te han acompañado durante más de un año, uno se queda algo inquieto, vacío. 
Ellos ya no están. Ahora deberán recorrer solos otros caminos, verse en otros ojos.
Esperando pues a que vuele, aunque eso dependerá del azar más que de la voluntad creadora, esa ya queda en silencio buscando nuevas vidas que contar.
En el próximo Fragmento, pondré un resumen de lo que es, de lo que será cuando lo atrapéis.

jueves, 11 de mayo de 2017

Botellas de lágrimas

Las tumbas de antes, y las de ahora, tienen mucho que decir sobre sus muertos y sobre los vivos: lo que guardan en su interior son piezas vivas de cómo se vive o se vivió.
Uno de esos objetos es la botella de lágrimas; los romanos la usaban para llenarla con su pena y depositarla, junto al muerto que la provocó, en señal de respeto y duelo. 
Las hay de muchos tipos: lujosas con adornos, como colgantes, regalos o coleccionables, pero todas están hechas para contener las lágrimas nacidas de la pena; recipientes mínimos donde cabe el dolor máximo: cada gota derramada por la tristeza que no se pierda, que se conserve en estas joyas de cristal donde no se olvida por qué se lloró. 
Luego, ese duelo guardado, servirá para alegrar a los que quedaron atrás, aliviando las penas, ungiendo con ese dolor lo que será conjurado al hacerlo. 
Las lágrimas lavan las penas para exorcizarlas.