viernes, 4 de abril de 2014

Entre libros

Me gusta guardar en el interior de mis libros, todo aquello, que ya desde el presente, sé que me gustará encontrar en el futuro cuando los relea, o simplemente los hojeé.
Todos ellos han adoptado un trozo de mi historia enlazada con las suyas propias. Así Alicia, antes de caer flotando en la madriguera o atravesar el espejo, me ofrece el primer dibujo de mi hijo; Crimen y Castigo, en pleno soliloquio sobre la culpa, se toma un respiro para mostrarme la carta de un lector  o alumno o amistad; cada uno me acercará lo que fue, junto con lo que es.
Mis libros contienen mi propia historia.

miércoles, 2 de abril de 2014

Dejar ser

Uno de los problemas en las relaciones, entre muchos otros, es la ingenuidad de creer que el que tienes enfrente ha de hacer lo que tú quiera que haga, saltando por encima de lo que realmente hace. 
No se conoce a quien tienes al lado; es como si solo se usara de pantalla para proyectar en él o ella lo que quieres ver, vivir, desear, experimentar..., se le exige ser como no se es. Y claro, no funciona nunca.
La capacidad de entender y conocer a los que tenemos cerca --y lejos--, es casi nula; solo se busca en los demás los deseos de uno, poca gente deja que se sea libremente, se acepte o no, esa manera de ser, y no ser dependiente de lo que haga él, o ella, para hacer lo que se quiere.
Ser uno libre de ser, al lado de otro también libre de expresarse, es lo más complicado que existe, tendemos a manipular, exigir comportamientos alejados del modo de comprender la vida de los más cercanos, les imponemos la tarea de crearnos un mundo ideal a nuestro molde.
No funcionará. Jamás.

lunes, 31 de marzo de 2014

Érase una vez

Los cuentos para niños suelen comenzar por un "érase una vez" o "érase que se era", incluso "hacía muchos años"... todas ellas meras fórmulas para situar la acción en un pasado lejano, tanto, que ninguno pueda pensar que lo que les van a contar se parece en algo a sus vidas cotidianas; así las princesas y dragones, reyes destronados, casas de chocolate, ogros malvados, brujas inmisericordes serán seres de otras dimensiones, realidades que no interfieran con las suyas. Pero lo hacen, a los pequeños esas criaturas les son tan cercanas como el mismo narrador, cierran sus ojos, o los abren, y se meten de lleno en ese tiempo pretérito que no les protege el presente. Los duendes y fantasmas conviven con los vecinos y porteros, ogros y trasgos se sientan junto a tíos y abuelas, los niños perdidos no son más extraños que los propios amigos, y ese intento de alejarlos de los sueños, no solo no tiene éxito sino que aún crea una atmósfera de misterio intemporal más real que el reloj que marca la hora de la merienda o del cuento.

viernes, 28 de marzo de 2014

Modos de hacer

Hay muchas formas de crear y muchos modos de hacerlo.
Está el que acaba rápidamente lo que sea que crea que está creando, porque lo que le interesa es el reconocimiento inmediato de ese público aquiescente, no se expone por supuesto, a otro tipo de crítica, va a lo seguro; gente que le alabará esa obra acelerada que no durará en absoluto ni antes de que se realice la siguiente.
Están los que no acaban nunca lo que se llevan entre manos por estar pendientes de lo que será pero, que de hecho, no es: demasiadas expectativas y sobrevaloración de lo que se quiere hacer, se desaniman al comprobar que ni de lejos, es esa gran obra, así que no la terminan jamás, empezando otra que seguirá los mismos pasos; ninguno. 
Y los que valoran lo que hacen y lo ejecutan en silencio, en sus talleres, mesas, lienzos, calladamente, sin aspavientos, sin prisas, sin buscar los aplausos, con el rigor de su propia crítica. Ellos crean y de este grupo es de donde, cuando las circunstancias se dan, surgen los que moverán el mundo.
Nunca de los que piensan que son ellos quienes lo mueven.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Si la vi ayer

Hay temporadas donde parece que los mismos sucesos se precipiten o les pase a mucha gente conocida; hay fechas donde naces bebés, se celebran casamientos, no paran de haber accidentes o buenas noticias, o se mueren: esta época parece que toca morir. 
No hay día en que no me entere del fallecimiento de alguien conocido, aun de manera lejana. "¿Sabes?, la señora del quinto ha muerto", "¿Cómo puede ser? si la vi hace nada"... 
Efectivamente, ese comentario tan poco original es el que se hace cuando te informan de que precisamente esa señora a la que no hace tanto, ni tan poco como crees, saludaste, ya no volverá a decirte nada en el rellano nunca más.
Y eso da qué pensar: ahora estás, ahora no estás; no tiene por qué haber previo aviso: tan solo dejas de ser lo que solías ser, y con esa ausencia, replanteas a los que quedamos las incógnitas ancestrales a las que no sabemos contestar y con las que vivimos, hasta que seamos nosotros los que sorprendamos al resto; "pero...¿cómo? si la vi ayer..."
Hasta entonces, respiremos.

lunes, 24 de marzo de 2014

Lejanias cercanas

Dos tardes especiales, dos tardes con dos amigas entrañables, de esas que da igual el tiempo que pase, da igual lo que pase, porque nada más estar ahí, estamos ahí, compartiendo lo que sucedió entre la última vez y esta, poniendo en claro, y oscuro, todo lo humano y lo divino, recuperando el tiempo sin ellas, y haciendo acopio hasta el próximo encuentro.
Una poetisa, y una conocedora de almas; palabras hermosas y certeras, risas y recuerdos, no de lo que compartimos, sino de lo que les sucedió, lo que nos sucedió, pero que al contarlo, ya no es exclusivo de ninguna porque pasa a ser de las dos; ese trasvase de experiencias, sueños, proyectos, ánimos, entendimiento, reconocimiento; ese mirarse en la otra, comprobando, una vez más, por qué somos amigas, por qué se pueden ir cinco horas sin darnos cuenta, por qué se hace el esfuerzo de coger trenes y de andar kilómetros bajo la lluvia para encontrarnos, sentirnos cerca y darnos fuerza.

viernes, 21 de marzo de 2014

Trozos



No hay nada seguro, lo que creemos tener no lo tenemos, lo que pensamos saber, no es tan cierto. La vida en sí misma es insegura. Nos agita y vapulea quitándonos y dándonos lo que ni imaginamos, todo es cambio: hemos de adaptarnos. Esa seguridad cómoda que como espejismo nos parece real, no lo es.Nada bajo el sol lo es.Los cambios continuos es la única variable inamovible. Lo que ahora es, no lo será un día cuando abramos los ojos y veamos que todo es distinto a lo soñado, planeado, vivido, y a pesar de eso, se ha de seguir, desde la incertidumbre de estar vivos.Una puerta sin puerta que nos muestra, invariablemente, lo lejos que estamos de esa comodidad cotidiana que estalla en mil pedazos cada día. Unos más que otros.