miércoles, 16 de abril de 2014

Espejismos

Lo que vemos no es nunca lo que es. No solo por la barrera de nuestros sentidos sino por nuestra propia limitación al entender, ver, oír, sentir y deducir.
Somos lo que creemos ser, y no suele coincidir con lo que somos; si nos conociéramos, si pudiéramos encontrarnos fuera de nosotros, igual no querríamos ser ni amigos; creo que nos decepcionaríamos profundamente, porque no coincidiríamos en nada.
Hacer el esfuerzo de comprender que no entendemos, que no sabemos, que la vida no es solo sueño sino espejismo, nos liberaría de la carga de creernos algo más de lo que somos; nadie aun siendo todo.

lunes, 14 de abril de 2014

Luna

Ayer a cientos de kilométros de hoy, caminando sobre otras rutas pero no bajo otros cielos. 
La luna, llena, iluminada por el sol que se refleja en ella, que nos emite esa luz azulada, ténue, esparcida, tamizada por las nubes; qué belleza esos tonos plateados que recortan lo que ahora veo, ayer vi, lejos unos de otros; unidos por lo invisible.
Como todo.

viernes, 11 de abril de 2014

Cenizas vivas

¿Qué siente el fénix cuando arde?
Me pregunto si sabe que renacerá, o si por el contrario, se abandona, casi agradecido a las llamas porque ya hacía tiempo que estaba débil, apagado, apático, triste al comprobar sus plumas mustias, opacas. El final.
No sé si cada vez que ese incendio renovador le reduce a cenizas le duele, o lo espera con el ansia de la renovación.
Qué animal más extraordinario, renacer de sus cenizas, resurgir de su propia decadencia, levantar el vuelo aún más fuerte que antes de morir abrasado por un fuego que no quema, renueva.
Pero... ¿y si no lo sabe? Qué espantoso tiene que ser sentirse arder, no entender ni de donde salió el fuego, ni por qué le envuelve. Impotente protagonista de un proceso ancestral que le reducirá a un polvillo gris. A nada. Pero no para él.
Cómo será cuando cada una de esas partículas se busquen de nuevo, para unirse, recuperando la energía, la forma, la belleza imperfecta de la vida.Desde lo inerte surgirá con más fuerza, más libre, porque ha vencido a la muerte.
Bella metáfora, bonito consuelo. O terrible maldición: depende de saber si el fuego te consumirá o te liberará.

miércoles, 9 de abril de 2014

Viajar

Saber viajar no es tan solo irse a visitar países o paisajes cuanto más lejos, más exóticos, por lo tanto, mejor. Para nada. Creo que es acercarse a los detalles, perderse entre el ambiente, deambular erráticos, respirar los colores y asimilar cada rincón. Y lo más interesantes es que se puede lograr en la propia ciudad.
La de callejuelas, monumentos, cafeterías, esquinas, gentes que no conocemos en el mismo sitio donde vivimos. Despreciamos, por cotidiano, lo que tenemos bajo los pies y anhelamos caminar otras rutas, que es legítimo, cómo no va a ser interesante pasear al lado de las pirámides, escuchar el Big Ben dando las doce, asomarse a través de la Puerta de Brandenburgo, subir a la Torre de Pisa, bajar de la de Eiffel..., sería necio negarlo. 
Pero asimismo lo es creer que lo cercano es invisible.

lunes, 7 de abril de 2014

Sin uno

Siempre es durísimo constatar que la vida sigue perfectamente sin uno. Si tú paras, el mundo no lo hace contigo. 
Donde eras importante, dejas de serlo, solo el recuerdo de tu sombra continúa. Y no es malo, es necesario, pero duele; no es fácil asimilar, cuando lo ves, que al irte, y regresar, nada es igual aunque sea lo mismo. Ya no estás, la gente se mueve sin ti, las cosas sobrevivien a la ausencia de tu tacto, de tu mirada. Has tenido que parar, pero no el resto, que funciona exactamente igual, sin cambios en ese oscilar ondulante de ausencias cubiertas por presencias nuevas... en tu pupitre se sienta otro, en el trabajo otro explica, en las risas de ellos, no está la tuya... pero siguen, todo sigue sin ti.
Es lo que hace que podamos soportar las ausencias; olvidarlas. Con cariño, pero con firmeza, las llevamos a esa zona de niebla donde los márgenes dejan de ser nítidos.
Somos fantasmas de nuestra propia presencia. Ausencias vivas.

viernes, 4 de abril de 2014

Entre libros

Me gusta guardar en el interior de mis libros, todo aquello, que ya desde el presente, sé que me gustará encontrar en el futuro cuando los relea, o simplemente los hojeé.
Todos ellos han adoptado un trozo de mi historia enlazada con las suyas propias. Así Alicia, antes de caer flotando en la madriguera o atravesar el espejo, me ofrece el primer dibujo de mi hijo; Crimen y Castigo, en pleno soliloquio sobre la culpa, se toma un respiro para mostrarme la carta de un lector  o alumno o amistad; cada uno me acercará lo que fue, junto con lo que es.
Mis libros contienen mi propia historia.

miércoles, 2 de abril de 2014

Dejar ser

Uno de los problemas en las relaciones, entre muchos otros, es la ingenuidad de creer que el que tienes enfrente ha de hacer lo que tú quiera que haga, saltando por encima de lo que realmente hace. 
No se conoce a quien tienes al lado; es como si solo se usara de pantalla para proyectar en él o ella lo que quieres ver, vivir, desear, experimentar..., se le exige ser como no se es. Y claro, no funciona nunca.
La capacidad de entender y conocer a los que tenemos cerca --y lejos--, es casi nula; solo se busca en los demás los deseos de uno, poca gente deja que se sea libremente, se acepte o no, esa manera de ser, y no ser dependiente de lo que haga él, o ella, para hacer lo que se quiere.
Ser uno libre de ser, al lado de otro también libre de expresarse, es lo más complicado que existe, tendemos a manipular, exigir comportamientos alejados del modo de comprender la vida de los más cercanos, les imponemos la tarea de crearnos un mundo ideal a nuestro molde.
No funcionará. Jamás.