martes, 8 de febrero de 2022

Arrasando

Cristales rotos, crujir de hierros, paisajes fuera de foco. Niebla oscura que impide respirar, luces negras que apagan y ciegan.
No hay nadie, ¿quién podría haber? No hay nada, ¿qué querría ser?
Tumbados, yacentes, restos de lo que vivió, humanos que fueron, sueños que alguna vez se soñaron, ahora desperdigados, inmóviles, imprecisos, completamente inertes, pedazos de lo que fue y ya no es.
Entre ellos, aún a pesar de ellos, a través de ellos, encima y debajo, algo se mueve, se moverá, irá y vendrá, la desolación solo lo es si existe el contraste de la luz, la vida, la esperanza, los ojos que ven y no que miran, rebelión sin causa, causas sin causa, casualidades y causalidades, azar espantoso en todo, la incapacidad para ajustar y reajustar parámetros, variables, sonidos, palabras que se escapan y vuelan solas.
Ante una maraña, un caos, una mezcolanza imposible de discriminar, un tinte, una pátina, un tono, un ambiente del color de las telarañas
negro transparente, gris tupido, realidades inflamables, horrores a flor de piel, desgarros sin tejido, hilos sin color.
Almas sin sus luces, sin compañía ni en filas, árboles que no lo son porque nunca lo fueron, rastrojos agostados en forma de copa, nada.
Inmersión en un paraje, el único que a veces se presenta, el que nadie quiere pisar, el repudiado, donde el mundo respira con asma, ese lugar, existe. Y visitarlo es obligado. Y posar la planta del pie sangrante necesario. Y abrir los ojos cerrados imprescindible, y llorar. 
Y angustiarse. Y suplicar. Y desbocar. Y no ver un final ni un principio ni un medio. Y no ver. Y ver que no hay nada que ver.

martes, 1 de febrero de 2022

A otra cosa

En un mundo sobre informado pocos se informan. 
Se picotea, se dejan llevar, se asombran de lo que asombra a muchos,  se hacen cruces de lo que todos dicen que es para hacerse cruces.
Pocos van más allá de donde van todos.
Noticias repetidas cada vez de un modo, sacadas de contexto, con instrucciones para comprenderlas, que varían dependiendo de quién las instruya.
Ahora todo es histórico o imprescindible o condenable o de aplauso. 
Y casi todo dura menos de un día: lo histórico no marca historia, lo imprescindible pasa al olvido, lo condenable puede ser de aplauso, y lo vitoreado, condenado. 
Todo cambia. Nada permanece. Se cumple perfectamente la ley del Devenir, aunque algo distorsionada.
El trabajo de encontrar los propios argumentos no es noticia.
Ni el esfuerzo que no busque aplausos urgentes, de los que no tienen eco, porque lo alabado no dura, deja de ser nada más ser.
El excedente de información no informa, y el trabajo de informarse no vale la pena, ¿para qué?, en seguida se pasa a otra cosa.

martes, 25 de enero de 2022

Nada

Nada hay más seguro
que ese cambio constante,
que inconstantemente, 
late bajo la rutina
que no lo es,
que solo lo aparenta,
porque nada hay tan seguro 
como que nada es seguro.

martes, 18 de enero de 2022

Unos más que otros

No hay nada seguro, lo que creemos tener no lo tenemos, lo que pensamos saber, no es tan cierto. La vida en sí misma es insegura. Nos agita y vapulea quitándonos y dándonos lo que ni imaginamos, todo es cambio: hemos de adaptarnos. Esa seguridad cómoda que como espejismo nos parece real, no lo es.
Nada bajo el sol lo es.
Los cambios continuos es la única variable inamovible. Lo que ahora es, no lo será un día cuando abramos los ojos y veamos que todo es distinto a lo soñado, planeado, vivido, y a pesar de eso, se ha de seguir, desde la incertidumbre de estar vivos.
Una puerta sin puerta que nos muestra, invariablemente, lo lejos que estamos de esa comodidad cotidiana que estalla en mil pedazos cada día. Unos más que otros.

martes, 11 de enero de 2022

Fantasmas

Hay preguntas incontestables que seguimos haciéndonos desde que comprendimos que no somos eternos.
Una de ellas, es qué sentirá un suicida, por qué adelanta su final, hasta qué punto se arrepiente cuando ve que no hay remedio por haberse despedido de sí mismo antes de hora.
Los mitos y elucubraciones que se han acumulado a lo largo de la historia sobre ese momento entre la vida y la muerte son muchas y la mayoría hermosas, esa despedida, de un estado al otro, leyendas inmortales. 
La de Caronte y su barca donde ponemos monedas sobre los párpados del muerto para que pueda pagar el peaje. 
O incinerar el cuerpo para que el humo llegue mejor al Otro Mundo. 
Enterrar los restos con todos sus bienes y mascotas para que no esté solo cuando despierte en la otra orilla. 
La luz que dicen ver al final de un túnel los que murieron sin morir. 
La proyección de la vida que se vivió un segundo antes de dejarla atrás, pero esta vez, con sentido.
Es como si creyéramos que en esos segundos en los que todavía no morimos, pero ya no vivimos, nos dieran la clave: saber antes de desaparecer, o saber que nunca dejaremos de recordarnos. 
Una última concesión a nuestra capacidad humana de ser uno mismo. La que nos da miedo perder en la Nada.
Seguro que alguno se niega a dar el paso, que sienta que aún pertenece al otro lado, que la vida le llame más que lo hace la muerte. 
Puede que no termine de cruzar,  que se aferre a sus recuerdos. Puede puede que sea ahí donde se creen los fantasmas, en esa franja entre mundos que jamás atravesarán, donde ni son ni serán. Solo están.

martes, 4 de enero de 2022

Ecos

Superamos la realidad
refugiándonos bajo ella
tras lo irreal,
los sueños,
las ilusiones,
la esperanza.
La realidad por sí misma
no basta,
o, simplemente, sobra.
Se supera lo real
desde la realidad imaginada.

martes, 28 de diciembre de 2021

Nuevo

Es un año que empieza, como empieza uno a cada segundo, pero este cierra calendarios y propone novedades.
Que lo sean de verdad, buenas, malas, terribles y mágicas, como es cada día.
Buen año nuevo, buen día nuevo.
Buen año nuevo, Nuevo.