lunes, 29 de julio de 2024

Ausencia

Vivir tu ausencia,
ese dolor anunciado
desde el primer encuentro.
Ese saber que todo acaba
porque empieza.
El espejismo que nace
entre dos para olvidar
que, aunque se desee,
el deseo no vence al deseo
de jamas vivir tu ausencia

lunes, 22 de julio de 2024

Mensajes vivos

Leyendo sobre el pueblo armenio, que también le tocó vivir el horror de su genocidio en este siglo pasado, supe historias de sus deportaciones contadas con esa magia, entre superstición y fe, característica de ellos; sus andares bajo el terror lo llevaron con una dignidad serena.
Una de las historias es la que fragmento ahora: para comunicarse entre las distintas zonas donde iban siendo arrastrados y ubicados utilizaron un método de lo más ingenioso.
Llamaban a uno de los niños huérfanos, los padres no les dejaban irse de su lado, que aún tuviera fuerzas y dándole comida para el trayecto y órdenes detalladas de cómo moverse por la noche hasta llegar el emplazamiento final, le limpiaban la espalda, y lo hacían tumbarse con los brazos en cruz. La piel sin grasa por la falta de alimentos era perfecta para hacer las veces del papel, le escribían con una pluma toda la superficie hasta la rabadilla, y el niño aguantaba el dolor, al principio más soportable, luego menos, de la punta de la plumilla rasgando su espalda. Una vez terminado el mensaje, se le ensuciaba la piel con lodo para que no se viese lo que llevaba si lo apresaban y lo mandaban al otro lado, con la advertencia de que si lo iban a coger se tirase al río Eúfrates, por cuyos márgenes iría hasta el campamento, para que mojada, la piel escupiera la tinta y nadie leyese lo que no tocaba. A la vuelta era el mismo proceso.
Mensajeros de mensajes vivos.

lunes, 15 de julio de 2024

Ya no

No es ella, ya no.
Ni su cuerpo ni su mirada
ahora opaca.
No es ella. Ya no.

No se reconoce apagada,
transformada, ¿en qué?
Ese pelo sin brillo,
el aliento sin vaho,
la boca sin palabras.

Nunca más seré yo en ella,
sus recuerdos huidos,
rota la ilusión,
contra ese nuevo día
donde ya no es.

Este cuerpo inerte 
vacío de su voluntad,
no es ella,
aunque ayer lo fue.

La vida maneja los cuerpos
que la muerte desmadeja,
aborrecida por los vivos
hasta la náusea.

El vacío del cuerpo
abandonado de sí mismo,
ante los ojos que lo vieron vivo.

Ella nunca más será
nada más que un instante en mi vida
que también un día me abandonará,
siendo yo, ya nunca más en ella.

lunes, 8 de julio de 2024

Inmutable

El tiempo pasa, 
nos atraviesa 
y sigue sin nosotros
indiferente, 
inmutable.
Hasta que su tiempo
infinito lo alcance,
lo atraviese 
y siga sin él.
Tiempo es lo único que tenemos
y dejamos de tener.

lunes, 1 de julio de 2024

Dualidad

Un pintor dijo ¿ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. 
Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, oculta.
Pintar y vivir con lo que se tiene, con lo que se tuvo; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de sueños y logros. 
Pintar los días es ver lo que tienen y lo que, justo por tenerlo, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, forman parte de la realidad.
Quizá son lo más real que hay.

lunes, 24 de junio de 2024

Tránsito

Hay preguntas incontestables que nos hacemos desde que supimos que no somos eternos.
Una de ellas, es qué sentirá un suicida, por qué adelanta su final, hasta qué punto se arrepiente cuando comprueba que haberse despedido de sí mismo antes de hora es irreversible, que va a morir.
Los mitos y elucubraciones que se han acumulado a lo largo de la historia sobre ese momento entre la vida y la muerte son muchas y la mayoría hermosas; esa despedida de un estado al otro es lo que más cercano creemos tener; desde Caronte y su barca, las monedas sobre los párpados para pagar el peaje, incinerar el cuerpo para que el humo llegue mejor, enterrar los restos con todos sus bienes y mascotas para que no esté solo cuando despierte en la otra orilla, hasta esa luz que dicen se ve al final de un túnel oscuro donde se proyecta la vida que se vivió, pero esta vez con sentido.
Es como si creyéramos que en esos segundos en los que todavía no morimos pero ya no vivimos, nos dieran la clave: saber antes de desaparecer, o saber que nunca dejaremos de recordarnos. 
Una última concesión a nuestra capacidad humana de ser uno mismo; la que nos da miedo perder en la Nada.
Por eso, uno que ha acelerado el proceso a la fuerza, ha de experimentar algo diferente, ya que antes de dar el paso, pertenecía al otro lado, vivía desde él, y ni la vida con su fuerte instinto, le recuperó: ya había cruzado el margen antes de atravesarlo.
Ese instante de tránsito, donde se crean fantasmas y aparecidos, es una zona para soñar que vives, si ya has muerto o que moriste si aún estás vivo.

lunes, 17 de junio de 2024

Limitaciones

Lo que vemos nunca es lo que es. 
No solo porque nuestros sentidos no son capaces de mostrar lo que hay, sino por nuestra propia limitación.
Somos lo que creemos ser, y no coincide con lo que somos; si nos viéramos desde fuera no nos reconoceríamos, hasta podríamos caernos mal.
Comprender que no entendemos, que la vida no es solo sueño sino espejismo, nos liberaría de la carga de creernos algo más de lo que somos: nadie aun siendo todo.