miércoles, 17 de noviembre de 2010

Excusas

La de vueltas que se dan para no hacer lo que se tiene que hacer. Antes de ponerse a la faena, parece que se necesite rondarla, ya sea estudiar, escribir, pintar, hacer las camas..., uno sabe que lo ha de hacer, y lo intenta, y se sienta y entonces recuerda que tenía que mirar algo, lo mira, se sienta, entonces piensa que no, que antes ha de coger esto o lo otro, lo vuelve a retrasar. Se vuelve a situar, se vuele a desubicar, y así hasta que finalmente, ataca la faena y ya con el tiempo más justo del que hubiera tenido si hubiese empezado cuando comenzó a intentarlo, se le llevan los mil demonios por no tener tiempo.
Pero al día siguiente sucederá tres cuartos de lo mismo. Eso sí, si se dispone de tiempo, si no, la verdad, ni te lo piensas, te sientas y lo haces de un tirón para luego salir corriendo al exterior.
Es como si al disponer de más tiempo, lo utilizáramos peor. Mira que nos gustan las paradojas en esto de movernos contra la entropía.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sesgos

Solemos creernos lo que nos dicen, es parte de la economía que usa el cerebro; esos caminos cortos que utiliza para no sobrecargarse: los sesgos, que básicamente clasifican la información excesiva que lo rodea de una manera muy particular. El sesgo de autoridad, hace que tendamos a creernos todo lo que venga de alguien a quien le demos esa facultad, ya se por cargo, vestimenta o lo que sea que nos imponga.
También está el sesgo halo, donde damos a la persona, por extensión, virtudes que no posee sólo por el hecho de que tenga una.
En la mente individual se dan docenas de sesgos que hacen que la realidad sea distinta para cada cual, por eso es tan difícil coincidir en dos versiones parecidas de un mismo hecho, por eso, y porque también por economía, tendemos a no comprobar si la información es o no verdadera, no falsamos, y eso nos lleva a errar más de lo que querríamos.
La mente se defiende de la sobrecarga, pero la personalidad ha de ser más lista y exigirle más; pensemos más allá de lo que creemos. Funciona.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Piramidal

Cuando algo no te gusta, hay tres soluciones básicamente: o intentas no verlo y dejarlo correr, o te rasgas la vestiduras ante la desesperación pero no lo solucionas, o con calma te planteas, que aunque no te guste nada, aunque quisieras desaparecer, no puedes así como así, por lo tanto, miras de frente eso tan terrible y lo desmenuzas hasta que puedas enfrentarlo, arreglarlo, minimizarlo, asimilarlo.
Y sí, hay tragos terribles, pero si los sitúas, si le das la perspectiva correcta, es más fácil sobrellevarlos. La cima de esa jerarquía ha de ser la muerte, desde ahí hasta abajo, se colocan los problemas de mayor a menor importancia, y en la base, se coloca siempre la pasividad, el dejar que todo suceda y no mover un dedo.
De esa pirámide siempre se sale fortalecido, atravesar esos laberintos llenos de trampas y maldiciones nos dejan nuevos.
Teniendo a la muerte como opción, lo demás, en serio, se aligera. Siempre una buena visión desde arriba, lo abarca todo mejor.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Esfuerzos

Cierto que sin tiempo acumulado y trabajo sistemático nunca hay resultados, y es igual de cierta la desesperación de ver ante uno todo lo que queda al empezar cualquier proyecto; se hace interminable, ante ti está el pasillo que si no atraviesas, no llegas, y quieres llegar, y si se pudiera, en ese mismo momento en el que has hecho el propósito de cruzarlo, lo harías: correrías hasta el final. Pero es imposible la mayoría de las veces, lo normal es que en ese arrebato obligado de los comienzos, no se pueda terminar.
Y sabes, desde que eliges hacerlo, el camino más o menos arduo que te aguarda, días tras día, paso tras paso, ánimo tras desánimo, todo para llegar a una meta que quieres, que has decidido rebasar.
Y sí, aquí estamos una vez más ante ese camino largo y costoso que promete un final anhelado. Si se pudieran tener las mismas fuerzas y energías que se tienen en el primer paso, si se pudiera conseguir todo en ese momento de euforia, se habrían hecho millones de más cosas de las que hay. Quizá es una ley natural de supervivencia, quizá las ideas también tiene selección natural, y sólo deban materializarse las que de verdad lo merezcan y sean más fuertes.
Puede que la Humanidad y su bagaje lo agradezca. Pero así, al pronto, mira que cuesta emprender esos caminos.
Hale, primer paso hoy. Y sé que habrá un segundo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Vidas

No se puede evitar mostrar la personalidad de uno en todo lo que hacemos, en cómo nos movemos y arreglemos el entorno; en la casa, la cartera, el bolso, la ropa, los gestos... el lenguaje corporal y la ordenación del espacio privado nos delata. Nadie escapa a eso.
Si encontramos, por ejemplo, una cartera y en ella hay una estampita de una Virgen, fotos de niños y adultos, recibos atrasados, nos hacemos una idea del dueño... dueña, más bien: vemos una mujer mayor de las de misa diaria, con sus nietos adorados y muy metódica, y de paso ya. nos imaginamos que su casa estará llena de tapetes de ganchillo, figuritas de dudoso gusto, todo muy reordenado y relimpio y con alguna que otra planta. Puede que con gato, puede que no. No, sin gato.
Es apasionante conocer las personalidades a través del rastro que van dejando, verdaderas novelas vivientes.
Cómo me gusta leerlas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Relativo

El tiempo cuando más lo persigues, más se escurre. La manera de medirlo es la clave, si lo tienes todo al segundo parece que no llegas, si se te desbarata uno, todo se va al traste; la ansiedad crece y el día se deshace.
En cambio si se le deja transcurrir y no se va a contracorriente, todo encaja; uno se pasea entre las tareas y las realiza con calma.
Es casi una paradoja, cuando más tiempo necesitas, menos tienes. Cuando se es niño, el tiempo pasa en un día como un mes; en vacaciones un día puede durar minutos, o si estamos a gusto. El tiempo mueve a las sociedades dependiendo de cómo lo movamos a él. Es relativo.
Einstein dijo, en su ley, que esa relatividad no afectaba a la vida diaria, que era inapreciable, que el movimiento del tiempo en el espacio, no era cuantificable. Pero sí lo es, varía dependiendo de dónde te desenvuelves y cuándo.
Todo es relativo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Poema: Ella

No era ella, ya no más.
Ni su cuerpo ni su mirada, opaca.
No es ella, ya no más.

No se reconoce, sin energía, apagada,
transformada... ¿en qué?.
Su pelo sin brillo,
su aliento sin vaho,
su boca sin el consuelo de las palabras
que nunca más susurrará.

Nunca más seré yo en ella,
sus recuerdos se apagaron
fundida la ilusión,
la esperanza rota de un nuevo día,
que ya no será.

¡Es mentira!. La mentira de
un cuerpo inerte que ya no puede
mover su voluntad.
No es ella,
aunque ayer aún lo fue.

La vida maneja los cuerpos
que la muerte desmadeja,
esa muerte aborrecida por los vivos
hasta que la entienden.

Lágrimas vertidas que acompañan
al cuerpo antes vivo.
Ahora vacío, abandonado
de sí mismo,
crea estupor ante los ojos que lo sabían vivo.

Ella nunca más será,
nada más, que un instante en mi vida
que también, un día, me abandonará
siendo yo, nunca más ella.

Y ella nunca más yo.