lunes, 2 de julio de 2018

Entrevistada por Ginés -Gonzo magazine

Gracias por la entrevista y porque sigáis leyéndome.

Aquí la tenéis más los enlaces.


“EL DOLOR DE LA AUSENCIA ES LA PEOR SOLEDAD”

EVA MONZÓN
Entrevistamos esta semana a la psicóloga y escritora Eva Monzón. Nació en Santander, pasó su infancia en Palma de Mallorca y, actualmente, vive en València. Estudió música, idiomas, y psicología. Ha publicado relatos cortos y poesía en diversas revistas. Su novela Entreactos resultó ganadora del certamen de novela Alfonso el Magnánimo en castellano en 2006. Ha publicado, así mismo, Tiempo Muerto (Bartleby), Errantes (Paréntesis, y Sargantana) y El día a día (Sargantana). También ha escrito guiones, tanto de cortos como de largometrajes, y varias adaptaciones de ópera de cámara. En teatro, ganó el certamen de Crono Teatro con La pelea, en 2014. Le preguntamos en esta ocasión por su reciente novela En esa delgada línea(NPQ editores). GINES J. VERA
Quiero empezar preguntándole por la voz narrativa de En esa delgada línea. Y lo hago extrayendo una frase en la que el protagonista reflexiona acerca de que “no hay mejor oyente de lo que tenemos que decir que uno mismo”. ¿Qué opina?

Que es cierto, y a la vez, no lo es. Es decir, tras decirnos a nosotros mismos lo que queremos entender, o ignorar, nos sabe a poco; necesitamos más, queremos que los otros nos escuchen para dar a lo contando un voto de realidad.

En otro pasaje de la novela, el protagonista habla (a sí mismo) sobre la infancia. Dice que esta es la “zona donde somos quienes seremos”. Eso de que la infancia nos condiciona sobre lo que seremos de adultos suena… freudiano, ¿me equivoco?

Ja ja ja, Freud habla del subconsciente, de cómo nos ocultamos traumas, sucesos impactantes en él que luego repercuten en nosotros para mal. Cierto que en la infancia es donde más pueden darse choques así, pero no es parcela única para los golpes. Lo que sí es cierto, es que el niño aprende a ser adulto, y el adulto habría de aprender a recordar cómo fue de niño.

De soledad también se nutre esta historia, como descubrirán pronto los lectores de En esa delgada línea. Curiosamente, encuentro esta sugerente frase al hilo de ello para que nos la comentes: “No hay peor soledad que la que espera a quien no está”.

Es que realmente creo que la soledad más terrible es la que nace de la separación de quienes nos hicieron los días mejores. El dolor de la ausencia es la peor soledad.

Y junto a la soledad, se alían el recuerdo, la necesidad de recordar y, de alguna forma, de narrar, como leemos en cierto pasaje de la novela: “Narrar implica acercarse a la zona imprecisa de los recuerdos, recuperar lo olvidado”. ¿Nos lo comenta?

La memoria es selectiva, recordamos lo que queremos, y no siempre es lo mismo. A medida que crecemos, o cambiamos, o cambian nuestras circunstancias, solemos rememorar de modos diferentes.  De hecho, muchas veces, recordamos lo que nos hemos narrado de lo que fue, no lo que ocurrió de verdad,  porque incluso cuando lo estamos viviendo, no somos objetivos con lo que nos pasa, en absoluto. Imagina, encima, recordándolo. La memoria es un borrón que enfocamos a nuestro gusto dependiendo del momento.

No sé si se atreverá a tildar de intriga a En esa delgada línea. Lo comento por cierta frase que leemos del protagonista: “Cuando pienso en Elena, la narración se me amotina, alejándose de mi esquema, para jugar a ser novela de intriga”.

Esta novela es un juego de espejos, es y no es novela, es y no es la vida que se narra, es y no es una historia negra, son y no son vidas reales las que se cuentan. Toda ella está en esa delgada línea que separa dos extremos, cada relato, incluido el hilo principal, está en ese centro mismo donde se puede estar vivo o muerto, se puede odiar o amar, ser malo o bueno, inocente o culpable. Es el juego con el que está construido todo el libro.







miércoles, 27 de junio de 2018

Abusos

Existe una necesidad enfermiza de comunicar,  cada cinco minutos, con fotos, frases, afirmando o negando algo, cada cinco minutos. 
Como si se tuviese que constatar que se hace, piensa, opina, afirma o niega sin cesar, como si al no hacerlo, uno desapareciera en la nada.
Un nadar contracorriente perpetuo, indicando, sea interesante o no, lo que se vive a cada segundo.
Una gran red global nos acerca unos a otros, lo que es bueno. Lo malo, como todo, es el uso abusivo del recurso.
Cada vez es más difícil encontrar un espacio de paz, soledad real, sin exigencias, donde estar sin que le crean a uno desaparecido, muerto, o peor; fuera del sistema donde dejas de existir.

martes, 19 de junio de 2018

Universo solitario

Más de una vez los sentidos nos engañan.
No conozco a quien no haya creído ver o escuchar, figuras o voces que luego han resultado no estar.
Los más temerarios y fantasiosos disparan la imaginación y ven en eso fantasmas, avisos o augurios. Los más científicos y racionales, buscan teorías sobre la captación del cerebro de impulsos más allá de los conseguidos a través de los sentidos. Los imaginativos, idean historias, completan cuentos de miedo, algunos memorables. Y muchos más, lo comparten con los amigos cuando las conversaciones se vuelven más esotéricas.
Desde el déjà vu, hasta las figuras fantasmales, desde los sueños recurrentes hasta los avisos o premoniciones, el ser humano no quiere estar solo, no quiere creer en la soledad terrenal de las criaturas.
Los oráculos, los dioses, el mundo de los espíritus, los extraterrestres, los santos. Cualquier presencia, con o sin explicación, que nos dé la sensación de que todo tiene sentido, de que algo superior a nosotros tiene la clave. Un clavo ardiendo al que aferrarnos desde un sinsentido absurdo diario y unas vivencias inconexas a las que no podemos ni controlar ni dominar.
No nos gusta estar solos en este universo.
Es una soledad devastadora, inútil y espantosa.

viernes, 15 de junio de 2018

Reseña de En esa delgada línea. Estupenda, por cierto.

Magnífica reseña de Rosa María Vendrell sobre mi última novela. Os paso el enlace porque así no solo tendréis esa visión de mi novela tan certera, sino a ella.

Gracias.


https://roventa5.blogspot.com/2018/06/la-muerte-en-vida-y-la-vida-en-la.html

martes, 12 de junio de 2018

Pensar

Eso de usar la mente nunca ha estado bien visto. 
Pensar equivale a tener distintas opiniones, defender otras teorías aparte de las vigentes, cuestionar lo establecido, escuchar sin convencer ni convencerse, si no es convincente lo oído. 
Tener la mente activa molesta al resto. Es un hecho. 
Incomoda por muchos motivos, quizá el más obvio sea porque estorba, rompe lo homogéneo, crea resistencia a la corriente suave sin esa voz que destaque, o denuncie, o informe, o muestre lo erróneo de lo normalizado, que no lo normal.
Es de lo primero de lo que se deshacen los que quieren dominar: de los que piensan, analizan y saben. Y ocurre a cualquier nivel, en cualquier época o circunstancia. 
Es odioso topar contra una voluntad distinta, humillante sentirse expuesto; irrita chocar contra ideas distintas, y sobre todo, amarga saberse lejos de ser uno mismo, con lo que se arremete con quien sí lo es.

martes, 5 de junio de 2018

Arte

Es curioso que se diga que un artista llega a la cima de su creación cuando alcanza, por ejemplo: un pintor, un cuadro en blanco; un escritor, una frase mínima con la quintaesencia del todo; un músico, tres notas condensadas en ellas la música de las esferas.., es decir cuando lo que creas roza la Nada: la esencia del todo dicho con nada.
Puede ser, sí, a lo mejor la búsqueda de uno mismo, de la vida a través de la disciplina elegida, del porqué de las cosas, nos lleve de la ilusión de crear, a crear investigando y desplegando todas las etapas, para acabar donde se empezó: en nada. `
Quizá el recorrido valga la pena, porque ciertamente, no se vuelve al mismo punto, se ha dado la vuelta al mundo, al propio universo, y si se parte sin nada para regresar con nada, no se puede negar lo mucho que se vio de todo.

sábado, 2 de junio de 2018

Nueva crítica de En esa delgada línea


Ya me he terminado de leer tu novela y, como dijo la escritora que te la presentó menudo pedazo de novela… La verdad es que tuve que desacelerar mi ritmo de lectura para poder disfrutarla porque es tal el caudal de historias y personajes que para degustarlos has de tomártelo casi como una novela por entregas, poco a poco porque, al menos yo, corría el riesgo de no asimilarlos… Es tu “Cien años de soledad", realismo mágico incluido. Eso sí, con estructura de misterio, casi de whodonit y final sorpresa… sorpresa sobre todo porque al final te das cuenta de que, en el fondo, el libro es una gran metáfora del proceso del escritor,  de cómo la fabulación o el hecho de fabular mantiene con vida. 
Debería repasar un poco para decirte cuáles son mis historias favoritas aunque, a bote pronto te diría que las más truculentas, como la del hombre que sabía leer los cráneos. Pero lo que tienen todas en común y que es ya una cuestión de estilo en tu caso, es la capacidad de proponer retratos humanos de forma muy sintética sin menoscabo del calado, al contrario, resultan hondos, poéticos, contundentes en su (o por su) concreción… No sé si me explico… Esa fecundidad de ideas, personajes, pensamientos filosóficos, esa estructura de ecos entre pasado, presente, el acá o el más allá, recuerdos propios, inventados, ajenos o finalmente, transmutados, convierte a la novela en una obra mayor en cuanto a derroche de imaginación y recursos (está pero que muy bien escrita, con lenguaje siempre rico, medido, certero) pero que, como te decía, obliga a tomármelo con calma para degustarla, no es fast food precisamente sino bocato di cardinale… Bueno, que enhorabuena.


Gracias.

https://www.casadellibro.com/libro-en-esa-delgada-linea/9788417257149/6545570

https://www.amazon.es/ESA-DELGADA-L%C3%8DNEA-EVA-MONZ%C3%93N/dp/8417257144/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1527945337&sr=8-1&keywords=en+esa+delgada+linea&dpID=41wj0ZyJKvL&preST=_SY344_BO1,204,203,200_QL70_&dpSrc=srch