Enmudecer hablando para callar desde el silencio
aprendiendo del sinsentido diario,
hiponotizados por la débil estela de una ilusión.
Abandonarse entre las brumas que deja el sueño al despertarse,
siguiendo unos pasos que quizá no se anden jamás.
Entrever el sueño del alma mientras duerme, curiosos,
mientras nos susurra en silencio quién es, quiénes somos.
Queriendo abrir los ojos en mitad de la noche sin noche
para asegurarnos que dormimos, que despertaremos.
Y mientras tanto soñamos que necesitamos soñar.
Perdemos el sueño si no podemos soñar, soñamos despiertos cuando no podemos dormir y despertamos cada dia queriendo cumplir nuestros sueños.
ResponderEliminarQue los tuyos de hagan ralidad, Eva.