lunes, 15 de enero de 2018

Entropía

Si fuéramos conscientes de que vivimos sobre un minúsculo planeta que da vueltas sobre su eje y alrededor de un sol que algún día dejará de brillar, que forma parte de una galaxia que a su vez está contenida en un Universo que ya se ha demostrado que no es infinito y que acabará o expandiéndose o contrayéndose, a ver qué opción es peor, digo, si fuéramos conscientes de semejante inestabilidad, mezcla fortuita entre absurda y genial, no nos preocuparíamos tanto de ciertas cosas.
Pero es imposible no hacerlo, nuestro propio universo, el que contenemos en nuestro yo profundo, o no tanto, ha de atarearse con lo que nos circunda; con que los precios suben, los niños crecen, los amigos no llaman, la pareja nos da problemas, no llego a donde quiero, no se cumplen las expectativas... nuestras vidas nos parecen mezquinas cuando las comparamos con otras, más terribles o importantes; nuestro rostro, al que veces vislumbramos en los espejos, nos sorprende mirándonos, acuciados por los problemas diarios y corriendo de un sitio para otro a ver si arreglamos algo... pero sin ser conscientes de donde tenemos puestos los pies: Sobre un suelo perdido en un universo desconocido.
Esta realidad debería situarnos y permitirnos vivir mejor, con más confianza en el caos, pues de ahí sale y surgió todo.

jueves, 11 de enero de 2018

Tanto por ver

Hay miles de cosas por descubrir, una vida no da ni para atisbar la milésima parte de este mundo. 
Desde que el hombre es hombre se ha dedicado a compilar la información, pensamientos, ficciones, teorías, imágenes que se ha hecho sobre este planeta en el que nos tocó respirar. 
Tenemos lo que se creyó verdad en su tiempo, lo que ahora se tiene por falacia, junto con lo que se imaginó, se soñó, se ideó para comprender, o querer intentarlo al menos, este universo.
Vivimos con la maldición, o el don, de sabernos mortales: nuestro tiempo no da para todo. 
Ocupamos la mayor parte aprendiendo a ser, a vivir. No muchos optan por adentrarse en cómo lo hicieron otros, qué pensaron, soñaron, crearon, postularon. Y aun así, todos ansiamos sacar el máximo partido al tiempo limitado que tenemos.
Las miles de cosas que nos rodean se suman las que ya pasaron y nos hacen tener nostalgia de las que pasarán cuando ya no podamos verlas. 
Menos mal que sí se nos permite imaginarlas.

lunes, 8 de enero de 2018

Imprevisibles

Hay días donde te arrastras, cansada, apática, sin energías ni ganas de nada. Días grises, doloridos, negros donde los pensamientos se contagian de esa pátina turbia y siniestra que nos impide movernos, atrapados en la sustancia pegajosa y viscosa de las que están hechas.
Son horas cansadas antes de nacer, las vemos forjarse en el rabillo de las manecillas del reloj, atentas a su cometido de no dejarnos levantar cabeza. Se camuflan para sorprendernos, pero en vano; las sentimos. Ya pueden disfrazarse de lluvia, malestar ligero, melancolía, fiebre, que las detectamos. Son minutos tejidos con ese punto denso de la apatía, del desánimo, con un entramado tupido, opaco. Son lo que son y se viven como se viven.
Pero siempre acaban terminando y dejando paso a las horas cotidianas, más ligeras, imprevisibles y vivas.

viernes, 5 de enero de 2018

Quizá ni eso


Días, horas, años. Medidas de un tiempo finito, del nuestro, donde a veces parece estancarse  y otras volar. Lo único que tiene en común es que es nuestro, es que somos en él. Estamos atrapados en ese transcurrir inexorable, sin capacidad para adelantar o atrasar ni un solo segundo, vivimos a su sombra, somos la memoria que seleccionamos de ese tiempo, esa cárcel que no querríamos que se abriera, porque cuando se termine, ignoramos adónde iremos, quienes seremos. 
Los recuerdos de las horas que pasamos siendo nosotros son irreales, los modificamos al gusto.
El tiempo asignado es caprichoso, inestable en su consistencia.  
Quizá somos lo que une un segundo con el siguiente del Tiempo dado. Quizá no somos ni eso.

miércoles, 3 de enero de 2018

Para qué

¿Para qué se escribe? Es una de las preguntas recurrentes, las contestaciones varían, pero para los que creemos que escribir es algo más que pasar el tiempo, o un camino hacia la fama, o un modo de disfraz social, diría que se pone en palabras el mundo para hacerlo más habitable para uno.
Se escribe desde un pozo negro, común a todos los mortales, pero más patente a quienes lo exploran, encontrando ahí lo que suele haber en zonas oscuras y tenebrosas. Y es desde ahí donde cogemos las palabras para definir lo hallado, soltándolas sin saber si llegarán arriba, al lado luminoso; las divulgamos sin la seguridad de que las recogerán, las liberamos para que no nos supere la negrura, para entender lo incomprensible, para alcanzar a levantarse un día más.
Se escribe por necesidad, para no morir vivo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

2018


Es un año que comienza, como empieza uno a cada segundo, pero este cierra calendarios y propone novedades; que lo sean de verdad: buenas, malas, terribles o mágicas, es de lo que está hecho  cada día.
Buen año nuevo, buen día nuevo.

martes, 26 de diciembre de 2017

Pasos sobre pasos

Paso a paso, pie tras pie, mirando a lo lejos, fijándonos en lo cercano, a veces, girando para echar una última ojeada a lo que dejamos atrás, recorremos segundo a segundo lo que será inamovible.
Y solo una vez. 
Y solos. 
Que nadie venga a decirnos que es ahí o allá donde tenemos que pisar, porque nadie lo sabe, ni los que nos lo indican, ni nosotros. Solo andamos dependiendo de lo que vamos aprendiendo o acumulando, será nuestro error y nuestro acierto, ser o dejarnos llevar; andar o parar; quejarnos o no hacer demasiado caso, el justo, el necesario para no parar, porque aunque nos dejemos caer, los segundos siguen, aunque nos detengamos el tiempo no lo hace. La vida sigue sin nosotros. Y no debería ir sola, las expectativas del camino son a veces el mismo lastre, otras el motor. Qué difícil acompasar el ritmo de los sueños, realidades, desilusiones y esperanzas al paso de un camino hecho de tiempo. El nuestro.