jueves, 19 de julio de 2018

Elecciones

¿Tenemos la posibilidad de vivir a la carta? Es decir, ¿podemos manipular la vida, acoplarla a nuestro gusto, mover las variables que queramos para estar cómodos en ella?
Las palabras ayudan, son la materia prima de los pensamientos, y éstos son los que nos enfocan los sucesos, tanto internos como externos.Somos un organismo vivo que ha de sobrevivir al entorno, depende de cómo lo asimilemos, actuaremos. La mente, cambiante, nos guía. Está comprobado.Las palabras moldean los pensamientos, dan nombre a las emociones, ayudan a construir nuestro universo, encarrilan los sucesos. También recogemos las de los otros, que mezclándose con las que tenemos, nos garantizan mejores pensamientos, emociones, universos.

miércoles, 11 de julio de 2018

Ser

Somos muchos los que intentamos dejar algo detrás de nosotros, una huella que perdure, un intento de que lo que llevamos dentro sirva para otros, que lo que pensamos se materialice en ideas móviles, compartidas, como si así, trocitos nuestros se esparcieran y completaran junto con otros, un trazo mayor; una manera de sentirnos útiles.
Lo que somos, es lo que hacemos, lo que pensamos podría convertirse en actos, por lo tanto en nosotros, y si pudiéramos lanzarnos al viento llegando a los cuatro puntos cardinales, sería como si cumpliéramos un poco con la necesidad que tenemos todos de trascender, de sentir que nuestra vida no es completamente irrelevante ni vacía.
Si somos porque hacemos, mejor hacer algo con lo que somos.

jueves, 5 de julio de 2018

Dos caras

Escuché de un pintor una frase que no creo que olvide nunca. Estaba explicando cómo dibujar; "¿ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar lo que no se ve también, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, tapa".
Cierto. Se ha de aprender a vivir con lo que se tiene y con lo que se tuvo, con lo que se recuerda y con lo que se ha olvidado; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de recuerdos y realidades inmediatas, de sueños y de logros. Pintar los días es saber ver lo que tienen y lo que justo por tenerlo, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, también forman parte de la realidad, quizá son lo más real que hay.

lunes, 2 de julio de 2018

Entrevistada por Ginés -Gonzo magazine

Gracias por la entrevista y porque sigáis leyéndome.

Aquí la tenéis más los enlaces.


“EL DOLOR DE LA AUSENCIA ES LA PEOR SOLEDAD”

EVA MONZÓN
Entrevistamos esta semana a la psicóloga y escritora Eva Monzón. Nació en Santander, pasó su infancia en Palma de Mallorca y, actualmente, vive en València. Estudió música, idiomas, y psicología. Ha publicado relatos cortos y poesía en diversas revistas. Su novela Entreactos resultó ganadora del certamen de novela Alfonso el Magnánimo en castellano en 2006. Ha publicado, así mismo, Tiempo Muerto (Bartleby), Errantes (Paréntesis, y Sargantana) y El día a día (Sargantana). También ha escrito guiones, tanto de cortos como de largometrajes, y varias adaptaciones de ópera de cámara. En teatro, ganó el certamen de Crono Teatro con La pelea, en 2014. Le preguntamos en esta ocasión por su reciente novela En esa delgada línea(NPQ editores). GINES J. VERA
Quiero empezar preguntándole por la voz narrativa de En esa delgada línea. Y lo hago extrayendo una frase en la que el protagonista reflexiona acerca de que “no hay mejor oyente de lo que tenemos que decir que uno mismo”. ¿Qué opina?

Que es cierto, y a la vez, no lo es. Es decir, tras decirnos a nosotros mismos lo que queremos entender, o ignorar, nos sabe a poco; necesitamos más, queremos que los otros nos escuchen para dar a lo contando un voto de realidad.

En otro pasaje de la novela, el protagonista habla (a sí mismo) sobre la infancia. Dice que esta es la “zona donde somos quienes seremos”. Eso de que la infancia nos condiciona sobre lo que seremos de adultos suena… freudiano, ¿me equivoco?

Ja ja ja, Freud habla del subconsciente, de cómo nos ocultamos traumas, sucesos impactantes en él que luego repercuten en nosotros para mal. Cierto que en la infancia es donde más pueden darse choques así, pero no es parcela única para los golpes. Lo que sí es cierto, es que el niño aprende a ser adulto, y el adulto habría de aprender a recordar cómo fue de niño.

De soledad también se nutre esta historia, como descubrirán pronto los lectores de En esa delgada línea. Curiosamente, encuentro esta sugerente frase al hilo de ello para que nos la comentes: “No hay peor soledad que la que espera a quien no está”.

Es que realmente creo que la soledad más terrible es la que nace de la separación de quienes nos hicieron los días mejores. El dolor de la ausencia es la peor soledad.

Y junto a la soledad, se alían el recuerdo, la necesidad de recordar y, de alguna forma, de narrar, como leemos en cierto pasaje de la novela: “Narrar implica acercarse a la zona imprecisa de los recuerdos, recuperar lo olvidado”. ¿Nos lo comenta?

La memoria es selectiva, recordamos lo que queremos, y no siempre es lo mismo. A medida que crecemos, o cambiamos, o cambian nuestras circunstancias, solemos rememorar de modos diferentes.  De hecho, muchas veces, recordamos lo que nos hemos narrado de lo que fue, no lo que ocurrió de verdad,  porque incluso cuando lo estamos viviendo, no somos objetivos con lo que nos pasa, en absoluto. Imagina, encima, recordándolo. La memoria es un borrón que enfocamos a nuestro gusto dependiendo del momento.

No sé si se atreverá a tildar de intriga a En esa delgada línea. Lo comento por cierta frase que leemos del protagonista: “Cuando pienso en Elena, la narración se me amotina, alejándose de mi esquema, para jugar a ser novela de intriga”.

Esta novela es un juego de espejos, es y no es novela, es y no es la vida que se narra, es y no es una historia negra, son y no son vidas reales las que se cuentan. Toda ella está en esa delgada línea que separa dos extremos, cada relato, incluido el hilo principal, está en ese centro mismo donde se puede estar vivo o muerto, se puede odiar o amar, ser malo o bueno, inocente o culpable. Es el juego con el que está construido todo el libro.







miércoles, 27 de junio de 2018

Abusos

Existe una necesidad enfermiza de comunicar,  cada cinco minutos, con fotos, frases, afirmando o negando algo, cada cinco minutos. 
Como si se tuviese que constatar que se hace, piensa, opina, afirma o niega sin cesar, como si al no hacerlo, uno desapareciera en la nada.
Un nadar contracorriente perpetuo, indicando, sea interesante o no, lo que se vive a cada segundo.
Una gran red global nos acerca unos a otros, lo que es bueno. Lo malo, como todo, es el uso abusivo del recurso.
Cada vez es más difícil encontrar un espacio de paz, soledad real, sin exigencias, donde estar sin que le crean a uno desaparecido, muerto, o peor; fuera del sistema donde dejas de existir.

martes, 19 de junio de 2018

Universo solitario

Más de una vez los sentidos nos engañan.
No conozco a quien no haya creído ver o escuchar, figuras o voces que luego han resultado no estar.
Los más temerarios y fantasiosos disparan la imaginación y ven en eso fantasmas, avisos o augurios. Los más científicos y racionales, buscan teorías sobre la captación del cerebro de impulsos más allá de los conseguidos a través de los sentidos. Los imaginativos, idean historias, completan cuentos de miedo, algunos memorables. Y muchos más, lo comparten con los amigos cuando las conversaciones se vuelven más esotéricas.
Desde el déjà vu, hasta las figuras fantasmales, desde los sueños recurrentes hasta los avisos o premoniciones, el ser humano no quiere estar solo, no quiere creer en la soledad terrenal de las criaturas.
Los oráculos, los dioses, el mundo de los espíritus, los extraterrestres, los santos. Cualquier presencia, con o sin explicación, que nos dé la sensación de que todo tiene sentido, de que algo superior a nosotros tiene la clave. Un clavo ardiendo al que aferrarnos desde un sinsentido absurdo diario y unas vivencias inconexas a las que no podemos ni controlar ni dominar.
No nos gusta estar solos en este universo.
Es una soledad devastadora, inútil y espantosa.

viernes, 15 de junio de 2018

Reseña de En esa delgada línea. Estupenda, por cierto.

Magnífica reseña de Rosa María Vendrell sobre mi última novela. Os paso el enlace porque así no solo tendréis esa visión de mi novela tan certera, sino a ella.

Gracias.


https://roventa5.blogspot.com/2018/06/la-muerte-en-vida-y-la-vida-en-la.html