jueves, 22 de junio de 2017

Faltas

Se dice que en el hundimiento del Titanic, entre el caos, la búsqueda frenética de unos y otros por mantener el orden riguroso y privilegiado de las personas destinadas a intentar salvarse en esos botes salvavidas insuficientes, no por falta de dinero sino por exceso de orgullo en el diseño de un barco que se creó para no naufragar, se dice, repito, que los músicos nunca cesaron de tocar y los camareros jamás dejaron de servir los canapés en bandejas acercándose a las personas con su amable frase, tranquilizadora por lo cotidiano y nada extraordinario, de "¿quiere uno?"
Supongo que eso solo ocurrió, como la salvación, en la cubierta de los de primera clase, donde un cuarteto de cuerda y emparedados de pepino y crema de salmón eran la oferta. Abajo, con las puertas bloqueadas, los de segunda y tercera, no serían amenizados ni con cuerdas ni con delicatessen alguna.
Tampoco sobrevivieron muchos de esa zona para contar la crónica de ese accidente increíble, posible tan solo por la conjunción de varios elementos: la Naturaleza, que siempre esconde lo más terrible bajo la superficie; la falta de pericia y confianza del capitán, y la soberbia humana que sobrevaloró su capacidad.
Una tragedia que repetimos a diario.

martes, 20 de junio de 2017

Apresar el tiempo

Los años pasan, se escurren; lo vivido nunca es lo que se deseó; se mira atrás con cierto recelo, añorando lo que se hubiese realizado mientras se barajan esos "si hubiera..", atascados en esa certeza de equivocación, aliviada al intuir que no todo se hizo mal.
El tiempo tiene eso, que no regresa, que amordaza cualquier nuevo intento de vivir lo mismo. Nos deja el recuerdo de lo que creemos que se hizo, porque ni siquiera es lo que fue.
El tiempo, esa cárcel que nos atrapa desde que aprehendemos que nos gobierna, y del que hay que procurar un modo de escapar: solo encontré la imaginación.

lunes, 12 de junio de 2017

Lucha

Las cosas suelen suceder, tanto las buenas como las malas, a destiempo, nunca al gusto, jamás cómo se pensaron, simplemente pasan.
El equilibrio entre lo que se pensó y lo que acontece es lo que marca nuestros días, es donde está nuestro control: en el caos que viene a ser esto de estar vivos. Y no es fácil. 
Vamos cambiando el ritmo de nuestro propio cambio al enfrentar lo que nos va pasando.
Somos lo que surge de esa lucha.

jueves, 8 de junio de 2017

El mal

Uno de los grandes temas, aparte de la Muerte, es el Mal. Ese concepto abstracto tan fácil de distinguir en general, y tan complicado de entender en particular.
Las dudas vienen, no por el efecto, que es claro, sino en quién es capaz de llegar a realizar actos malvados. Ahí, nuestra razón se niega a afrontar que gente como nosotros haga lo que hace, con lo que se les tilda de locos, enfermos mentales, personas con infancias duras, circunstancias adversas extremas, sin voluntad por causa de las drogas o el alcohol..., las variables que se deseen, pero pocas señalan a la gente que se mueve entre el Mal como en casa.
Se han descrito varios tipos de maldad, grados y eximentes, hay ensayos y personajes famosos que nos personalizan el mal, que no hace falta nombrar, todos lejanos, leyendas negras, figuras a las que nos asomamos con cautela y algo de curiosidad, de rechazo, de incomprensión.
Creo que el Mal no existe en abstracto, que el Mal es la consecuencia de los actos, de unos que se hacen conscientemente, calibrados, justificados incluso, pero que sin ellos, no hay Mal, ni tampoco Bien.
Pero lo más aterrador, no ese mal, o esos malvados, o esas vidas rotas a causa de quienes lo ejercen, es la realidad de que todos, sin excepción, podemos actuar de un modo torcido con mucha más facilidad de la que nos gustaría creer. Solo hace falta el abono necesario. Y ahí está la Historia para demostrarlo.
El Mal somos nosotros.
El Bien también.


lunes, 5 de junio de 2017

Espacios

De un espacio a otro no hay tanto.
Aunque en el traslado te llevas contigo, sólo cambia el escenario. Eres más tú, quizá, fuera de tu propio ámbito. Has de moverte en un entorno diferente al acostumbrado, te pones a prueba. Es todo un reto.

Otro tiempo, otro momento, diferentes calles, idiomas, gentes. Visitar en horas, lo que antes constaba días, meses. Ir alegremente a lo que antes se enfrentaba con susto, y testamento hecho, es una de las ventajas de la técnica. Magia: ahora aquí, ahora allí.
Aun así, a ti no te dejas, sólo abandonas, por un tiempo, la rutina diaria, para al llegar, adornarla, mejorarla y soñar con el siguiente espacio, lejos de todo, menos de ti mismo.

jueves, 1 de junio de 2017

Golpes bajos

Siempre se sabe, porque se sabe aunque uno quiera olvidar, que la vida no es algo seguro, ni estable, ni complaciente, que se gasta unas bromas crueles, que, a veces, disimula regalándote algo, como para mantenerte a raya, contento, azuzando la esperanza como si fuese amable y te mimara. Hasta que muestra su verdadera cara y viene a quitarte lo dado, añadiendo algún que otro daño colateral para crear mayor impacto en su demostración de aquí quien manda soy yo.
Y cuando se manifiesta de nuevo, tras la recuperación, o no, del  golpe anterior, uno ya sabe que ha de afrontar, cómo hacerlo, y sin demasiadas quejas, escabullirse en lo posible a ese mundo que, con suerte, ha aprendido a crear paralelo a la realidad que llamamos vida. 
Y a esperar. Todo pasa. De todo se puede hacer un universo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Una vez será

El tiempo pasa volando, es una expresión que a veces se queda corta, sobre todo cuando miras hacia atrás, y ves todo el tiempo transcurrido: marea.
Lo mejor es contabilizarlo por cosas realizadas, logros superados, metas que aún siguen, pero están más avanzadas, ideas que nos acompañan y crecen.
El tiempo sin nada que lo plasme, parece más muerto, más estéril, más tiempo.
Ese día a día que nunca parece terminar, que nos obliga a salir adelante, a conseguir propósitos, es en realidad el Tiempo, el reloj de arena que miras hipnotizado mientras ves caer los granitos minúsculos de una parte a otra, arriba lleno, abajo, llenándose; ahí está ese discurrir continuo y no notas que se va vaciando; tarda tanto... y cuando más absorto se está viendo pasar la arena, se forma ese remolino arriba, indicando el principio del fin; lo que había en abundancia, se va. Y se va, ves ese último granito caer y ya está, se terminó el tiempo.
Menos mal, que en este caso, aún se le puede dar la vuelta para invertirlo..., pero una vez habrá que no.