lunes, 23 de octubre de 2017

Privilegios

Hay veces en las que se vive fuera de la vida, una suerte de vida donde se observa la Vida, no se es activa; solo testigo de cómo los demás la viven. Una mirada atenta a esas acciones en las que por un motivo u otro no se forma parte. Quieta, te mueves como un fantasma corpóreo, comprobando cómo las personas van evolucionando, dando vueltas y recorriendo trechos, ilusionándose ante esas acciones realizadas que darán lugar a hechos creados desde ellas. Y ves, desde esa barrera, la evolución del tablero vital de esas piezas vivas. Y deduces las partidas, anticipando jugadas, finales, rodeos. Y aciertas porque no estás en él, no eres parte integrante del tablero, solo una pieza invisible que observa, entremezclada entre ellos, visibles y reales, lo que acabará siendo un juego cerrado. Lo que ahora solo es un movimiento tras otro. Vidas vistas tras el velo de la inacción. Solo así se logra comprender lo imposible; el dudoso privilegio de no ser siendo.

lunes, 16 de octubre de 2017

Masas

Es una época de destrucción más que de construcción. 
Siempre es más fácil. Siempre abunda entre los que no tienen más norte que dañar para sentirse vivos. Siempre se ha dado y se da cuando no hay norte, ni esperanza ni necesidad porque existe el vacío, la ignorancia y la falta absoluta de personalidad. Muchos necesitan ser parte de algo, aunque ese algo sea dañino, irrespetuoso, criminal o locura. Les da igual, se crean redes donde sentirse nudos, eslabones y tener algo por lo que levantarse, por lo que sentirse único.
Qué contrasentido ser único en matar, incendiar, gritar premisas vacías, porque no se es único, se es lo más manipulable, peón, prescindible y sinsentido de lo que se sería solo, en esa soledad que les hunde en la masa más atroz que existe: la que ordena y arranca lo individual.

jueves, 12 de octubre de 2017

Contradicciones

Los problemas, verlos, saber qué hacer, solucionarlos en suma, es de lo más fácil que hay: quién no entiende que un borracho terminaría con su problema simplemente dejando de beber. Es obvio.
Pero ahí está lo duro; en dejar de beber, en dejar de ver a esa persona, o en no comer tanto, en hacer más ejercicio, o en cambiar de empleo, casa, pareja, hábito, ciudad..., lo que es tan sencillo de ver y comprender, es lo más complicado de hacer.
Ni el borracho deja de beber simplemente, ni se cambian hábitos ni se dejan personas. Sabiéndolo, se sigue jugando, bebiendo, robando, impostando, sufriendo con él o con ella, muriéndonos poco a poco atrapados en nuestros propias trampas tan fáciles de ver, tan imposibles de abandonar.
Y así vamos viviendo, muriendo, actuando contra nosotros mismos, desajustando lo que se arreglaría con no mirar atrás, evitándolo, comportándonos de modo opuesto. Pero nos aferramos a los recuerdos, al instante de placer dudoso que nos ata, al yo erróneo. No sabemos liberarnos de nuestra propia condena; la que nos encarcela en lo más profundo de nosotros: la incapacidad de dejar atrás lo que nos impide ir hacia adelante.
Somos la contradicción del propio deseo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Hacer

Haz lo que hagas. Es la máxima zen por excelencia, y lleva mucha verdad. Y además no solo es clarividente sino práctica, ya que no podemos hacer nada más allá del segundo presente. Si en ese segundo nos apoyamos del todo, la sensación de plenitud es enorme. Es cuando miramos o hacia atrás o hacia adelante cuando el ahora nos molesta, nos aturde, nos ata, ya sea porque querríamos lo que ya no tenemos o por lo contrario, porque aún no llegó lo que quizá, no venga; el futuro es una incógnita.
Así que lo mejor es hacer lo que se está haciendo con todas las consecuencias y saber apreciarlo, porque si te descuidas, zas, ya no está.
Y el cúmulo de haceres nos dará toda una vida: la que hicimos

jueves, 5 de octubre de 2017

Pasado junto a presente

A veces, buscando algo por cajones, o en armarios o simplemente cogiendo un libro, te das de bruces con objetos del pasado, te encuentras contigo misma, la que eras, la que recuerdas al mirar con asombro esa postal, carta, poema, púa, partitura, disco, o libro..., tantas cosas que te acompañaron y que olvidadas, habían quedado a la espera de salir de nuevo a la luz, jugadas del tiempo, ese continuo discontinuo que no para de dar sorpresas.
Dejas de intentar encontrar lo que, posiblemente ni te importe ahora, y te dedicas a mirar ese pasado: la foto que mezcla su imagen con un borroso ayer, las sensaciones difusas como el color, donde te asalta hasta el olor, la luz, reviviendo lo que se hizo antes y después de ese tiempo apresado, ahora recuperado.
Esa carta, escrito, diario o apunte, esas palabras escritas con una letra que fue tuya, o de alguien querido que ya no está, ni tú, ni él; sólo esos rasgos sobre el papel que testifican quien fuiste, que auguraban quien eres.
Esos objetos que acaricias como para que con la magia del roce, vengan a contarte cómo fue su vida contigo, recuperando la viveza de cuando eran imprescindibles.
Ese disco que vuelve a sonar, con el que vuelves a recordar qué soñabas mientras lo escuchabas.

Trazos de un pasado que por mucho que hayas querido abandonar, impregna el presente, inundándolo con la presencia física de esos objetos que creíste desparecidos.
Y ahí estás, de pie en tu presente, mirando tu pasado.

lunes, 2 de octubre de 2017

Pensar

Pensar, verbo en desuso últimamente, al borde de la extinción.
Cierto que no se usa mucho desde siempre, pero parece que ahora ha caído más bajo aún, debe de ser porque se cree que ya se piensa por nosotros, que con poco vale, que la información exhaustiva que recibimos a cada segundo, hace las veces de esa acción íntima, solitaria, trabajosa.
Igual no, puede que sea por eso mismo, porque cuesta, porque necesita de la reflexión tras haberse informado antes, desde muchos ángulos, de algo.
Quizá no se piensa porque cansa, cuesta, necesita de criterio, de base, de lecturas reales, de pensamientos originales, que es lo contrario de ir a favor de la corriente, de acalorarse por nada, de seguir filas adocenadas, que trata de volar y caer, de rectificar, de dialogar, no solo asentir o negar porque todos así lo hacen.
Creo que pensar nunca es fácil y siempre necesario.
Creo que ahora solo se busca lo fácil y lo innecesario. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Percepciones

Lo que vemos no es nunca lo que es. No solo por la barrera de nuestros sentidos sino por nuestra propia limitación al entender, ver, oír, sentir y deducir.
Somos lo que creemos ser, y no suele coincidir con lo que somos; si nos conociéramos, si pudiéramos encontrarnos fuera de nosotros, igual no querríamos ser ni amigos; creo que nos decepcionaríamos profundamente, porque no coincidiríamos en nada.
Hacer el esfuerzo de comprender que no entendemos, que no sabemos, que la vida no es solo sueño sino espejismo, nos liberaría de la carga de creernos algo más de lo que somos; nadie aun siendo todo.