jueves, 20 de abril de 2017

Intentos

El intento de todos por realizarnos, sentirnos contentos en nuestra piel, trascendernos, entender... el intento de vivir con sentido nos hermana, aunque nos diferencia, ya que cada uno comprende ese intento a su manera.
Hay factores comunes en esa búsqueda, pero muy superficiales, aunque por fuera parezcan lo mismo al comentarlos, pero no lo son; ya que somos impenetrables, lo que decimos se aleja ya de lo que pensamos, nos comportamos con papeles que vamos aprendiendo a interpretar, los contextos mandan, somos islas entre islas, a veces con más fortuna, a veces con menos. Podemos estar muchas de estas islas juntos, pasar buenos ratos, compartir tramos de vidas, trabajos, ilusiones... pero en el fondo, no acabamos ni de conocernos ni de darnos a conocer. Algo hay en cada uno que no sale a la superficie.
Somos desconocidos aún compartiendo espacio, quizá ese intento de ser, es lo que nunca intentamos ver.

martes, 18 de abril de 2017

Solos o no

La soledad no es estar solo, uno la encuentra en compañía también, a veces más que sin ella.
Las personas somos islas flotantes que nos vamos acercando unas a otras para crear continentes ficticios, pues al ser bloques individuales, los vamos moviendo con respecto al viento, al estado de ánimo, a la vegetación, a las tendencias, las brisas: cambiamos la topografía al gusto.
Hay pobres islas que creen en la unidad perdurable, en la geografía estática, en las palabras y movimientos de las otras rocas flotantes, hasta que se giran y comprueban que no, que donde había una palmera ahora está el mar, o esa montaña que parecía tan inamovible, es ahora arena lisa.
Y no es malo. Ni es bueno. Es.
Lo terrible es creer en lo inmutable y no cambiar ni dejar cambiar.

jueves, 13 de abril de 2017

Maravillas del azar

Pasear sin rumbo ni tiempo tiene sus ventajas, se ve de verdad lo que se mira, se escucha lo que nos rodea, se siente lo que se anda, te renuevas mientras recorres las calles de siempre sin prisas.
No solo te topas con rincones de otros tiempos o novedades de las que te obligan a buscar en la memoria qué había antes, si se deambula libremente, puedes modificar la ruta, seguir impulsos, conversaciones o callejones.
Nunca me ha defraudado caminar así.
Y ayer no fue la excepción, además de una equina que parecía pertenecer al Mundo Antiguo y una placeta sombría, me encontré con un diálogo perfecto entre un niño pequeño y la abuela, estaban sentados, ella le daba de merendar un bocadillo y él, con los trozos sin mezcla, hacía lo mismo con los pájaros que se agolpan disputándose las migas:"Abuela, ¿te acuerdas del pajarito del otro día?; "¿Cuál, cariño?"; "El que estaba muerto en el suelo, ¿te acuerdas?"; "Sí, lo recuerdo"; "¿Sabes qué?"; "No, ¿qué?"; "Que he estado pensando, y lo peor para el pajarito, es que está muerto para toda la vida, abuela".
Estos regalos solo los da la vida.



lunes, 10 de abril de 2017

Engaños


Vivimos con mentiras, de ellas y para ellas: la sociedad las fomenta; lo aprendemos de niños cuando la injusticia del engaño nos viene a romper la inocencia, no solo porque sucedió, sino porque se acepta.
La vida social es un entramado de falsedades a cualquier escala: banales, peligrosas, dañinas, estúpidas.
La verdad también nos la ocultamos a nosotros mismos; amenazas que desmontarían el precario equilibrio de esa red trenzada de conveniencias, hasta que nos estalla dentro, mostrando la propia conciencia olvidada. Si nos supera, nos hunde; si lo superamos, rasgamos el tejido falso, atando algunos hilos con ideas nuestras. Tan duras siempre. Tan necesarias.
No hay nada más aterrado que encontrarte ante una verdad sin lazos ni adornos, tal cual es. 
Todo gobierno está basado en el engaño; lo que trasciende al público, no es real. Tampoco lo es lo que ocultan.

La verdad está escondida en la incapacidad de comunicar lo que sentimos, lo que somos, lo que anhelamos. 

No por nada se les concede el don de la verdad a los niños chicos y los locos: viven aparte de la trampa mortal viscosas de las mentiras consentidas.

jueves, 6 de abril de 2017

Estados

Momentos donde uno se recoge, abstrayéndose.
Grietas en la manera de mirar el entorno y a uno mismo que agudizan los sentidos interiorizándolos. 
El tiempo transcurre desordenadamente, agrandando los segundos para contener esos pensamientos nítidos, algo inquietantes, que surgen cuando el mundo se nos congela.
Dentro de esa burbuja hervimos en una realidad a la que no prestamos atención; evoluciona por debajo de la cotidiana. 
Es entonces cuando vemos esa mosca, que no para de acicalarse con sus patas, chocar contra el cristal de la ventana que nos muestra esa calle, agrandada en sus detalles, incolora o demasiado chillona, depende.
Sentimos las ideas cruzarnos, sin orden ni necesidad de fijarse, sabiendo que una de ellas tiene la clave de toda la existencia pero que por eso mismo, solo se pasea por nuestra consciencia, libre. No la alcanzaremos jamás. 
Eso sí, su estela, ilumina algo la oscuridad de la incomprensión, aunque apenas sea en esos estados irreales adonde a veces nos asomamos.

lunes, 3 de abril de 2017

Lo desconocido

El miedo a lo desconocido, el sonido del viento, la lluvia, reconocer que tras la luna saldrá el sol, despertar a las leyes físicas, entender los sonidos que hacen otros, ser conscientes del propio cuerpo, sorprenderse pensando algo y entendiéndolo y viéndolo.
Dar un paso más allá de la intuición, de la mera supervivencia, pasar de respirar a saber que se respira: Tuvo que se aterrador para los primeros hombres, esos homínidos que se posaron sobre sus dos pies y aprendieron a utilizar las manos. De repente, algunos hubieron de dar el cambio en sus mentes, entender, reconocer sus pensamientos, darles voz a los sonidos. Y ver a los que se quedaron atrás, con pena supongo, pero sin pausa. Condenados a encontrarse a lo largo de la geografía mundial. Condenados a aprender, a pensar, a trascender, a ser
.

jueves, 30 de marzo de 2017

Facetas

Ver, desde todos los ángulos posibles un mismo hecho, nos aporta más que aceptarlo sin crítica, ni investigación, sin dudar de lo que vemos. O de lo que nos han contando. O de lo que recordamos.
Ese modo caleidoscópico de entender las cosas nos las acerca, comprendemos mejor lo que pasa, lo que nos ocurre, lo que es.
Para lograrlo se necesita tiempo, opinión, ganas, imaginación, humildad y algo de originalidad. No muchos quieren perderse en sus mentes; más cómodo y fácil, aceptar lo que ven, escuchan o recuerdan y aferrarse a una sola cara, hasta el punto, en ocasiones, de enfrentarse vehementemente contra cualquier otra faceta de esa misma realidad.
Si nos adentráramos en ella, en la realidad, si pasáramos a través de ese espejo, nos sorprendería comprobar que nada es lo que parece y que todo es posible.