jueves, 22 de junio de 2017

Faltas

Se dice que en el hundimiento del Titanic, entre el caos, la búsqueda frenética de unos y otros por mantener el orden riguroso y privilegiado de las personas destinadas a intentar salvarse en esos botes salvavidas insuficientes, no por falta de dinero sino por exceso de orgullo en el diseño de un barco que se creó para no naufragar, se dice, repito, que los músicos nunca cesaron de tocar y los camareros jamás dejaron de servir los canapés en bandejas acercándose a las personas con su amable frase, tranquilizadora por lo cotidiano y nada extraordinario, de "¿quiere uno?"
Supongo que eso solo ocurrió, como la salvación, en la cubierta de los de primera clase, donde un cuarteto de cuerda y emparedados de pepino y crema de salmón eran la oferta. Abajo, con las puertas bloqueadas, los de segunda y tercera, no serían amenizados ni con cuerdas ni con delicatessen alguna.
Tampoco sobrevivieron muchos de esa zona para contar la crónica de ese accidente increíble, posible tan solo por la conjunción de varios elementos: la Naturaleza, que siempre esconde lo más terrible bajo la superficie; la falta de pericia y confianza del capitán, y la soberbia humana que sobrevaloró su capacidad.
Una tragedia que repetimos a diario.

martes, 20 de junio de 2017

Apresar el tiempo

Los años pasan, se escurren; lo vivido nunca es lo que se deseó; se mira atrás con cierto recelo, añorando lo que se hubiese realizado mientras se barajan esos "si hubiera..", atascados en esa certeza de equivocación, aliviada al intuir que no todo se hizo mal.
El tiempo tiene eso, que no regresa, que amordaza cualquier nuevo intento de vivir lo mismo. Nos deja el recuerdo de lo que creemos que se hizo, porque ni siquiera es lo que fue.
El tiempo, esa cárcel que nos atrapa desde que aprehendemos que nos gobierna, y del que hay que procurar un modo de escapar: solo encontré la imaginación.

lunes, 12 de junio de 2017

Lucha

Las cosas suelen suceder, tanto las buenas como las malas, a destiempo, nunca al gusto, jamás cómo se pensaron, simplemente pasan.
El equilibrio entre lo que se pensó y lo que acontece es lo que marca nuestros días, es donde está nuestro control: en el caos que viene a ser esto de estar vivos. Y no es fácil. 
Vamos cambiando el ritmo de nuestro propio cambio al enfrentar lo que nos va pasando.
Somos lo que surge de esa lucha.

jueves, 8 de junio de 2017

El mal

Uno de los grandes temas, aparte de la Muerte, es el Mal. Ese concepto abstracto tan fácil de distinguir en general, y tan complicado de entender en particular.
Las dudas vienen, no por el efecto, que es claro, sino en quién es capaz de llegar a realizar actos malvados. Ahí, nuestra razón se niega a afrontar que gente como nosotros haga lo que hace, con lo que se les tilda de locos, enfermos mentales, personas con infancias duras, circunstancias adversas extremas, sin voluntad por causa de las drogas o el alcohol..., las variables que se deseen, pero pocas señalan a la gente que se mueve entre el Mal como en casa.
Se han descrito varios tipos de maldad, grados y eximentes, hay ensayos y personajes famosos que nos personalizan el mal, que no hace falta nombrar, todos lejanos, leyendas negras, figuras a las que nos asomamos con cautela y algo de curiosidad, de rechazo, de incomprensión.
Creo que el Mal no existe en abstracto, que el Mal es la consecuencia de los actos, de unos que se hacen conscientemente, calibrados, justificados incluso, pero que sin ellos, no hay Mal, ni tampoco Bien.
Pero lo más aterrador, no ese mal, o esos malvados, o esas vidas rotas a causa de quienes lo ejercen, es la realidad de que todos, sin excepción, podemos actuar de un modo torcido con mucha más facilidad de la que nos gustaría creer. Solo hace falta el abono necesario. Y ahí está la Historia para demostrarlo.
El Mal somos nosotros.
El Bien también.


lunes, 5 de junio de 2017

Espacios

De un espacio a otro no hay tanto.
Aunque en el traslado te llevas contigo, sólo cambia el escenario. Eres más tú, quizá, fuera de tu propio ámbito. Has de moverte en un entorno diferente al acostumbrado, te pones a prueba. Es todo un reto.

Otro tiempo, otro momento, diferentes calles, idiomas, gentes. Visitar en horas, lo que antes constaba días, meses. Ir alegremente a lo que antes se enfrentaba con susto, y testamento hecho, es una de las ventajas de la técnica. Magia: ahora aquí, ahora allí.
Aun así, a ti no te dejas, sólo abandonas, por un tiempo, la rutina diaria, para al llegar, adornarla, mejorarla y soñar con el siguiente espacio, lejos de todo, menos de ti mismo.

jueves, 1 de junio de 2017

Golpes bajos

Siempre se sabe, porque se sabe aunque uno quiera olvidar, que la vida no es algo seguro, ni estable, ni complaciente, que se gasta unas bromas crueles, que, a veces, disimula regalándote algo, como para mantenerte a raya, contento, azuzando la esperanza como si fuese amable y te mimara. Hasta que muestra su verdadera cara y viene a quitarte lo dado, añadiendo algún que otro daño colateral para crear mayor impacto en su demostración de aquí quien manda soy yo.
Y cuando se manifiesta de nuevo, tras la recuperación, o no, del  golpe anterior, uno ya sabe que ha de afrontar, cómo hacerlo, y sin demasiadas quejas, escabullirse en lo posible a ese mundo que, con suerte, ha aprendido a crear paralelo a la realidad que llamamos vida. 
Y a esperar. Todo pasa. De todo se puede hacer un universo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Una vez será

El tiempo pasa volando, es una expresión que a veces se queda corta, sobre todo cuando miras hacia atrás, y ves todo el tiempo transcurrido: marea.
Lo mejor es contabilizarlo por cosas realizadas, logros superados, metas que aún siguen, pero están más avanzadas, ideas que nos acompañan y crecen.
El tiempo sin nada que lo plasme, parece más muerto, más estéril, más tiempo.
Ese día a día que nunca parece terminar, que nos obliga a salir adelante, a conseguir propósitos, es en realidad el Tiempo, el reloj de arena que miras hipnotizado mientras ves caer los granitos minúsculos de una parte a otra, arriba lleno, abajo, llenándose; ahí está ese discurrir continuo y no notas que se va vaciando; tarda tanto... y cuando más absorto se está viendo pasar la arena, se forma ese remolino arriba, indicando el principio del fin; lo que había en abundancia, se va. Y se va, ves ese último granito caer y ya está, se terminó el tiempo.
Menos mal, que en este caso, aún se le puede dar la vuelta para invertirlo..., pero una vez habrá que no.

jueves, 25 de mayo de 2017

Vacíos

Escuché de un pintor una frase que no creo que olvide nunca. Estaba explicando cómo dibujar; "¿ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar lo que no se ve también, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, tapa".
Cierto. Se ha de aprender a vivir con lo que se tiene y con lo que se tuvo, con lo que se recuerda y con lo que se ha olvidado; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de recuerdos y realidades inmediatas, de sueños y de logros. Pintar los días es saber ver lo que tienen y lo que justo por tenerlo, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, también forman parte de la realidad, quizá son lo más real que hay.

lunes, 22 de mayo de 2017

Necesitar

Los vivos necesitamos de los muertos para encontrar un sentido a la muerte. Los cuidamos y mimamos, les compramos nichos, ataúdes, panteones cómodos y lujosos. Les llevamos flores, los invocamos desde tableros, rezos, fotos que presiden salones o llenan cajones, entre pétalos secos. Los llevamos en el recuerdo, entre las palabras cuando añoran, en los momentos cuando algo vivo nos los trae.
Es como si no quisiéramos admitir su marcha, su huida casi a traición de una vida que nos impone un final. Los vestimos de fantasmas y apariciones, letras, colores y notas. No les dejamos ir, nos negamos a quedarnos solos, esperamos de ellos que nos digan, al menos, qué nos espera, qué tienen ellos que no tenemos nosotros, los vivos.
Les demandamos una respuesta. Y no nos la dan.

viernes, 19 de mayo de 2017

Retos

Tener metas es necesario. Y duro. 
Necesario porque conseguirlas guía las horas, el esfuerzo, ilumina lo oscuro que sería dejar pasar las horas, los días, los años viendo cómo desaparecen sin más logros ni acumulaciones, sin haber materializado ningún deseo.
Y duro porque alcanzar la meta es un reto muchas veces agotador; dependiendo de lo ambiciosa que sea puede desesperar hasta llegar, incluso, a perder el sentido, por andarse entre frustraciones y fracasos.
Hay que entender que desear algo, intentar conseguirlo, está en regatear los acontecimientos, es el arte de procurar que encaje lo que queremos con lo que sucede. 
Uno quiere que las cosas ocurran como las ha ideado, pero las situaciones se dan independientemente de nuestros sueños. Solo suceden.
Aún así, mejor tener un porqué, siendo conscientes de que no es un fracaso cada vez que un intento no sale como se pensó. 
Lo realmente importante es seguir enfocando, superando, moldeando lo que se quiere.
Cualquier meta es un reto que lleva a otros retos.

lunes, 15 de mayo de 2017

Nueva novela

Cuando se termina una novela, cuando se dejan atrás personajes que te han acompañado durante más de un año, uno se queda algo inquieto, vacío. 
Ellos ya no están. Ahora deberán recorrer solos otros caminos, verse en otros ojos.
Esperando pues a que vuele, aunque eso dependerá del azar más que de la voluntad creadora, esa ya queda en silencio buscando nuevas vidas que contar.
En el próximo Fragmento, pondré un resumen de lo que es, de lo que será cuando lo atrapéis.

jueves, 11 de mayo de 2017

Botellas de lágrimas

Las tumbas de antes, y las de ahora, tienen mucho que decir sobre sus muertos y sobre los vivos: lo que guardan en su interior son piezas vivas de cómo se vive o se vivió.
Uno de esos objetos es la botella de lágrimas; los romanos la usaban para llenarla con su pena y depositarla, junto al muerto que la provocó, en señal de respeto y duelo. 
Las hay de muchos tipos: lujosas con adornos, como colgantes, regalos o coleccionables, pero todas están hechas para contener las lágrimas nacidas de la pena; recipientes mínimos donde cabe el dolor máximo: cada gota derramada por la tristeza que no se pierda, que se conserve en estas joyas de cristal donde no se olvida por qué se lloró. 
Luego, ese duelo guardado, servirá para alegrar a los que quedaron atrás, aliviando las penas, ungiendo con ese dolor lo que será conjurado al hacerlo. 
Las lágrimas lavan las penas para exorcizarlas.

lunes, 8 de mayo de 2017

Opinar no es tan fácil

Ahora todos podemos opinar a mayor escala, están los medios para ello. Y se opina. Y opinan los demás sobre lo opinado y ahí entra el caos. 
Qué poco se sabe sobre opinar; o se dice que sí a todo lo expuesto, con una aquiescencia sospechosa, o se ataca frontalmente, muchas veces sin fundamento. 
No se sabe pensar conscientes de que existen otros puntos de vista, se aferran al suyo con uñas y dientes, y si se les contradice, se ofenden hasta el ridículo para dolidos, revueltos, atacar.
No nos enriquecemos con otros modos de ver; los anulamos a gritos, creyendo que si no nos secundan, es que nos agreden. No hay calma ni inteligencia en ver en otros, lo que a uno pudo habérsele escapado, añadiendo información, aunque no sea necesario estar de acuerdo.
Jamás se habla serenamente, nos enrocamos en esa única visión y la defendemos hasta el absurdo, ofendidos y solos, incapacitándonos para argumentar, crecer, saber.

jueves, 4 de mayo de 2017

Sesgo

Se tiende a creer lo que se nos dice, más aún si se activa el sesgo de autoridad que ya comenté, se vive sin esa postura crítica que es la que llevó a unos pocos, da igual la época, a cuestionárselo todo y por lo tanto, a avanzar en la Historia, consiguiendo que ese criterio libre les llevara, muchas veces incluso, a la hoguera o en el mejor de los casos, al ostracismo, pero que ahora, desde la comodidad, veneramos.
Lo malo, es que actualmente, dejamos de pensar, no por miedo, sino por simple despreocupación, desidia, o llanamente, por falta de costumbre.
Se tiende a creer, también, lo que nos conviene, si lo que se nos pone por delante es un crítica negativa contra algo, o alguien, que nos perjudica lo aceptamos sin más.
Y aquí estamos en el siglo XXI cometiendo los mismos errores, haciendo eco de lo que se nos dice, haciéndonos cruces cuando quieren y sin más capacidad de crítica, de investigación, de mirar los dos lados de la moneda para luego, ya, decidir, opinar, criticar.
George Orwell, en su 1984, se acercó más que peligrosamente a esa dictadura perfecta basada en la neolengua, en el no pensar por uno mismo, y en el no sorprenderse por las obvias contradicciones de los que lanzan la información.

martes, 2 de mayo de 2017

Nadas

Es curioso, cuando a veces, entramos en casa, o estamos entre amigos, y nos sentimos seguros; es como cuando niños y se jugaba al escondite o cualquier juego de tensión, se tocaba mare, y si lo hacías, estabas a salvo; nadie podía hacerte nada.
De adultos también necesitamos ese refugio incondicional, y como de chicos, no cuestionable, porque a ver, ¿por qué detrás de ese árbol estás libre y más allá, no? era el lugar arbitrariamente elegido para ser zona segura. Como una frontera u otra cuando hay guerras. Es un gran juego también.
Y tampoco nos lo cuestionamos del todo, porque una vez en esa casa, ese país, esa familia, ese amigo..., en realidad, tampoco estamos más seguros que tras el árbol: tan sólo somos unos minúsculos seres habitando un planeta pequeño precariamente en equilibrio en un universo inmenso, desconocido, infinito....
Somos nada sobre nada en la Nada.

jueves, 27 de abril de 2017

Historia de historias

La Historia está escrita con las grandes vidas y hechos de grandes personas y acciones, pero no solo con eso, también entran, y sin ellas no existiría, esas historias mínimas repletas de la vida diaria de todos nosotros, los que hacemos hueco a los grandes que traen los cambios. 
Esas historias de cada día, brillantes en su cotidianidad, son el entramado real de la Humanidad. 
No hace falta irse a encontrarlas en los libros, se ven a cada paso, a cada momento, en cada esquina: ese mendigo que monta una especie de mercadillo hecho con trozos de lata en forma de bicicletas o ceniceros, con libros desechados, juguetes rescatados a la basura, con la dignidad intacta porque vende, no pide. Los que no han tenido tanta suerte con la inteligencia y se pasean por las calles luciendo su manía, como uno que se disfraza cada vez de algo diferente, ya sea mariachi, médico o ejecutivo. pero muy bien arreglado, tanto que su hermana se queja de lo que les cuesta los trajes, la ruina. Esas mujeres que antes de comprar para la familia comentan a su modo doméstico de entender la política lo que sucede. Los ancianos que miran pasar desde los bancos a los jóvenes que no saben si van o vienen.
Las historias que somos.
La Historia que hacemos.

martes, 25 de abril de 2017

Entre palabra y palabra

Encuentro, cuando busco entre los recuerdos, que mis momentos más entrañables siempre han estado rodeados de palabras y silencios.
Las buenas conversaciones, la gente que sabe usar las palabras, el reto de devolverlas, el juego que se crea entre todos. Lo que se calla más que lo que se dice. El lenguaje corporal que conozco bien y desde donde no se sabe mentir como con la boca, aporta aún más.
Una buena conversación se va animando, tensando, se hace creativa y va de tema en tema, buscando argumentos en los lugares menos inesperados y nos sorprende con ellos. Es un duelo increíble, mágico, sensible, divertido, y une. Da pie a más.
Es difícil que algo una más que esos momentos de complicidad, intimidad, a menos que sean los silencios. Ellos en su elocuencia muda, saben transmitir paz, emociones, sensaciones y nos abren desde dentro hacia afuera lo que somos, queremos, son y quieren.
Pueden pasar horas, quizá, sin pensar que estamos pensando, sin oír voces, pero nunca transcurren sin silencio, el de verdad, el que nos dice tanto.

jueves, 20 de abril de 2017

Intentos

El intento de todos por realizarnos, sentirnos contentos en nuestra piel, trascendernos, entender... el intento de vivir con sentido nos hermana, aunque nos diferencia, ya que cada uno comprende ese intento a su manera.
Hay factores comunes en esa búsqueda, pero muy superficiales, aunque por fuera parezcan lo mismo al comentarlos, pero no lo son; ya que somos impenetrables, lo que decimos se aleja ya de lo que pensamos, nos comportamos con papeles que vamos aprendiendo a interpretar, los contextos mandan, somos islas entre islas, a veces con más fortuna, a veces con menos. Podemos estar muchas de estas islas juntos, pasar buenos ratos, compartir tramos de vidas, trabajos, ilusiones... pero en el fondo, no acabamos ni de conocernos ni de darnos a conocer. Algo hay en cada uno que no sale a la superficie.
Somos desconocidos aún compartiendo espacio, quizá ese intento de ser, es lo que nunca intentamos ver.

martes, 18 de abril de 2017

Solos o no

La soledad no es estar solo, uno la encuentra en compañía también, a veces más que sin ella.
Las personas somos islas flotantes que nos vamos acercando unas a otras para crear continentes ficticios, pues al ser bloques individuales, los vamos moviendo con respecto al viento, al estado de ánimo, a la vegetación, a las tendencias, las brisas: cambiamos la topografía al gusto.
Hay pobres islas que creen en la unidad perdurable, en la geografía estática, en las palabras y movimientos de las otras rocas flotantes, hasta que se giran y comprueban que no, que donde había una palmera ahora está el mar, o esa montaña que parecía tan inamovible, es ahora arena lisa.
Y no es malo. Ni es bueno. Es.
Lo terrible es creer en lo inmutable y no cambiar ni dejar cambiar.

jueves, 13 de abril de 2017

Maravillas del azar

Pasear sin rumbo ni tiempo tiene sus ventajas, se ve de verdad lo que se mira, se escucha lo que nos rodea, se siente lo que se anda, te renuevas mientras recorres las calles de siempre sin prisas.
No solo te topas con rincones de otros tiempos o novedades de las que te obligan a buscar en la memoria qué había antes, si se deambula libremente, puedes modificar la ruta, seguir impulsos, conversaciones o callejones.
Nunca me ha defraudado caminar así.
Y ayer no fue la excepción, además de una equina que parecía pertenecer al Mundo Antiguo y una placeta sombría, me encontré con un diálogo perfecto entre un niño pequeño y la abuela, estaban sentados, ella le daba de merendar un bocadillo y él, con los trozos sin mezcla, hacía lo mismo con los pájaros que se agolpan disputándose las migas:"Abuela, ¿te acuerdas del pajarito del otro día?; "¿Cuál, cariño?"; "El que estaba muerto en el suelo, ¿te acuerdas?"; "Sí, lo recuerdo"; "¿Sabes qué?"; "No, ¿qué?"; "Que he estado pensando, y lo peor para el pajarito, es que está muerto para toda la vida, abuela".
Estos regalos solo los da la vida.



lunes, 10 de abril de 2017

Engaños


Vivimos con mentiras, de ellas y para ellas: la sociedad las fomenta; lo aprendemos de niños cuando la injusticia del engaño nos viene a romper la inocencia, no solo porque sucedió, sino porque se acepta.
La vida social es un entramado de falsedades a cualquier escala: banales, peligrosas, dañinas, estúpidas.
La verdad también nos la ocultamos a nosotros mismos; amenazas que desmontarían el precario equilibrio de esa red trenzada de conveniencias, hasta que nos estalla dentro, mostrando la propia conciencia olvidada. Si nos supera, nos hunde; si lo superamos, rasgamos el tejido falso, atando algunos hilos con ideas nuestras. Tan duras siempre. Tan necesarias.
No hay nada más aterrado que encontrarte ante una verdad sin lazos ni adornos, tal cual es. 
Todo gobierno está basado en el engaño; lo que trasciende al público, no es real. Tampoco lo es lo que ocultan.

La verdad está escondida en la incapacidad de comunicar lo que sentimos, lo que somos, lo que anhelamos. 

No por nada se les concede el don de la verdad a los niños chicos y los locos: viven aparte de la trampa mortal viscosas de las mentiras consentidas.

jueves, 6 de abril de 2017

Estados

Momentos donde uno se recoge, abstrayéndose.
Grietas en la manera de mirar el entorno y a uno mismo que agudizan los sentidos interiorizándolos. 
El tiempo transcurre desordenadamente, agrandando los segundos para contener esos pensamientos nítidos, algo inquietantes, que surgen cuando el mundo se nos congela.
Dentro de esa burbuja hervimos en una realidad a la que no prestamos atención; evoluciona por debajo de la cotidiana. 
Es entonces cuando vemos esa mosca, que no para de acicalarse con sus patas, chocar contra el cristal de la ventana que nos muestra esa calle, agrandada en sus detalles, incolora o demasiado chillona, depende.
Sentimos las ideas cruzarnos, sin orden ni necesidad de fijarse, sabiendo que una de ellas tiene la clave de toda la existencia pero que por eso mismo, solo se pasea por nuestra consciencia, libre. No la alcanzaremos jamás. 
Eso sí, su estela, ilumina algo la oscuridad de la incomprensión, aunque apenas sea en esos estados irreales adonde a veces nos asomamos.

lunes, 3 de abril de 2017

Lo desconocido

El miedo a lo desconocido, el sonido del viento, la lluvia, reconocer que tras la luna saldrá el sol, despertar a las leyes físicas, entender los sonidos que hacen otros, ser conscientes del propio cuerpo, sorprenderse pensando algo y entendiéndolo y viéndolo.
Dar un paso más allá de la intuición, de la mera supervivencia, pasar de respirar a saber que se respira: Tuvo que se aterrador para los primeros hombres, esos homínidos que se posaron sobre sus dos pies y aprendieron a utilizar las manos. De repente, algunos hubieron de dar el cambio en sus mentes, entender, reconocer sus pensamientos, darles voz a los sonidos. Y ver a los que se quedaron atrás, con pena supongo, pero sin pausa. Condenados a encontrarse a lo largo de la geografía mundial. Condenados a aprender, a pensar, a trascender, a ser
.

jueves, 30 de marzo de 2017

Facetas

Ver, desde todos los ángulos posibles un mismo hecho, nos aporta más que aceptarlo sin crítica, ni investigación, sin dudar de lo que vemos. O de lo que nos han contando. O de lo que recordamos.
Ese modo caleidoscópico de entender las cosas nos las acerca, comprendemos mejor lo que pasa, lo que nos ocurre, lo que es.
Para lograrlo se necesita tiempo, opinión, ganas, imaginación, humildad y algo de originalidad. No muchos quieren perderse en sus mentes; más cómodo y fácil, aceptar lo que ven, escuchan o recuerdan y aferrarse a una sola cara, hasta el punto, en ocasiones, de enfrentarse vehementemente contra cualquier otra faceta de esa misma realidad.
Si nos adentráramos en ella, en la realidad, si pasáramos a través de ese espejo, nos sorprendería comprobar que nada es lo que parece y que todo es posible.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ruinas y escombros

Hay veces que un edificio en ruinas, o en esa fase de demolición en la que todavía no es puro escombro, queda como partido, mostrando impúdicamente lo que las paredes ahora inexistentes guardaban; las distintas habitaciones con sus papeles pintados, algún cuadro, muebles que no se quisieron llevar o no pudieron, porque les pilló desprevenidos su hundimiento, sanitarios, objetos que de lejos nos recuerdan a los que tenemos en casa: lámparas, muñecos, alfombras. Sobrecoge.
Es el cuerpo agonizante de lo que todavía no está muerto, del que estuvo vivo. Es desolador, incluso inquietante, ver abiertamente aquello que la gente que habitaba en ese espacio, ahora roto, utilizaba y quería. Intimida un poco, como si estuviéramos espiando algo indebido, mirar esos espacios descarnados que los acogía. Era el hogar, el refugio del mundo de unos propietarios que forzosamente han tenido que abandonarlo. Habitaciones que nunca habríamos visto y ahora se muestran desnudas, impúdicas pero a la vez, turbadas, incompletas, asustadas, abandonadas a su suerte sin acaban de entender qué ha sucedido.
Una de las imágenes más impactantes tras una catástrofe, un bombardeo, es la de esos edificios abiertos, destrozados, imposibles de habitar pero todavía llenos de lo cotidiano, igual que una casa de muñecas a la que se puede ver con un simple movimiento de sus paredes, pero siniestra.
Contemplar las ruinas de algo que en su día nos acogió, siempre duele.

jueves, 23 de marzo de 2017

Rehacer

Somos la frontera entre nosotros y lo que son lo otros.
Actuamos, pero las consecuencias se escapan al radio de acción de uno, se esparcen, rebotan, y conmueven a los demás, queramos o no. Somos protagonistas y observadores de esa misma acción por igual, lo que hacemos, a veces regresa como un boomerang, otras ataca por la espalda, muchas ni sabemos de sus consecuencias, las menos no tienen. Cada minuto lo único que lo enlaza a nosotros con el siguiente es la memoria de lo que hicimos, de lo que trajo después, y al no tener el don, o la maldición, de volver sobre los pasos dados, vamos poniendo un pie tras otro creando acciones y reacciones.
Somos ese punto que al moverse es línea y que dibuja algo imposible de entender sin todos los demás puntos que lo van enlazando. Somos nosotros y los otros, nunca diferentes aún a pesar del entorno, quizá condenados a repetir lo que hicimos si pudiéramos rehacer lo hecho.

lunes, 20 de marzo de 2017

Sentir

Más de una vez los sentidos nos engañan.
No conozco a quien no haya creído ver o escuchar, figuras o voces que luego han resultado no estar.
Los más temerarios y fantasiosos disparan la imaginación y ven en eso fantasmas, avisos o augurios. Los más científicos y racionales, buscan teorías sobre la captación del cerebro de impulsos más allá de los conseguidos a través de los sentidos. Los imaginativos, idean historias, completan cuentos de miedo, algunos memorables. Y muchos más, lo comparten con los amigos cuando las conversaciones se vuelven más esotéricas.
Desde el déjà vu, hasta las figuras fantasmales, desde los sueños recurrentes hasta los avisos o premoniciones, el ser humano no quiere estar solo, no quiere creer en la soledad terrenal de las criaturas.
Los oráculos, los dioses, el mundo de los espíritus, los extraterrestres, los santos. Cualquier presencia, con o sin explicación, que nos dé la sensación de que todo tiene sentido, de que algo superior a nosotros tiene la clave. Un clavo ardiendo al que aferrarnos desde un sinsentido absurdo diario y unas vivencias inconexas a las que no podemos ni controlar ni dominar.
No nos gusta estar solos en este universo.
Es una soledad devastadora, inútil y espantosa.

lunes, 13 de marzo de 2017

Imágenes ajenas

Hay imágenes que resaltan entre las demás: un árbol de hojas moradas; una calle mojada que refleja como un espejo lo que ve permitiéndotelo ver a ti mientras avanzas; una escena con niños que juegan o se pelean o piden o lloran; escaparates coquetos, otros más siniestros, como los de ese taxidermista un tanto polvoriento y descuidado que eterno, nos muestra ojos de vidrio, cabezas apolilladas, cuerpos de serrín; olores que se ven porque nos traen recuerdos de lugares y personas que olían igual; cielos con nubes, sin ellas, negros, blancos, estrellados, lunáticos; pasajes silenciosos; calles bulliciosas; paradas de autobuses donde se escuchan conversaciones de todo tipo; gentes que pasan, que se paran, que se miran, que te miran.
Imágenes que por lo que sea captan la atención, y con ellas, te diluyes, te fundes; descansas de las tuyas propias y te llenan.
Imágenes vivas.

jueves, 9 de marzo de 2017

Opinión o verdad

Los que menos saben suelen ser lo que más alto opinan, critican, difaman, o al menos, creen hacerlo, ya que lo que exponen es lo que está en boca de todos, sin idea original ni base real en sus argumentos. 
Con ojear un titular, normalmente tendencioso hacia el lado que sea, escuchar de alguien, quien sea, lo mismo que repiten, se las dan de conocer una realidad compleja a la que olvidarán nada más soltarla, de la que ni habrán intentado hacerse una idea propia, que es lo que cuesta, donde leer, cotejar, investigar, conocer desde más atrás, interpretar datos objetivos sería lo suyo. Pero por ahí no se pasa, el tiempo necesario para crearse una opinión es mayor de lo que durará la noticia estrella del momento. 
Demasiado que decir sin saber qué se dice en absoluto, ¿para qué esforzarse en buscar la verdad?

lunes, 6 de marzo de 2017

Sin culpa

Una de las cosas que siempre me ha impresionado es la capacidad que tiene el hombre de sobrevivir bajo las condiciones más inhumanas y hostiles inimaginables. Ya no digo aquéllos que viven, desde que nacieron en ambientes invivibles, que ya tienen mérito, sino los que habiendo tenido mejor suerte, el destino les cambió las comodidades por infiernos.
Hablo de los que han tenido que sufrir cárcel injustamente, campos de concentración, gulags, guerras, secuestros..., y tantas y tantas aberraciones que para qué seguir.

Pero el asunto está en cómo personas acostumbradas a vivir bien, o al menos a vivir, han tenido que amoldarse, para seguir respirando, a circunstancias terribles, a las que jamás, conscientemente, se hubieran visto capaces de soportar.
Una vez dentro del horror, lo más terrible, es que puede empeorarse hasta límites impensables; lo que ahora aprecias como insufrible, puedes llegar a añorarlo con el tiempo. Es común de los supervivientes comentar que cuando se creían mal, no habían ni empezado a malvivir.

La capacidad de desprenderse de todo, de aclimatar mente y cuerpo a las experiencias más pavorosas es asombrosa. Te pueden arrebatar lo indecible y seguir viviendo. Es un ajuste constante entre tu propia mente y el exterior asfixiante; si se encuentra algo a lo que aferrarse, por mínimo que sea, la lucha continuará.
Hay testimonios espeluznantes a la vez que maravillosos sobre cómo ganar un minuto más a esa vida invivible. No tirar la toalla, aunque sea para arrastrarse por las horas interminables del día. No perder, en suma, la propia identidad. Y no sentirse culpable por desear estar vivo.

jueves, 2 de marzo de 2017

Peligro

Me gusta observar, mirar a la gente como va andando y hablando por sus móviles, si te acercas un poco, sigues la conversación sin problemas, van contando sus asuntos como si estuvieran en el salón de su casa, cosa que no hacen si están diciéndoselo a un amigo presente. Es curioso, pero al hablar con un interlocutor que no está, es como si nosotros tampoco, como cuando un niño cierra sus ojos y dice, no estoy, no me ves.
Se escuchan sin querer problemas laborales, sentimentales, prácticos, triviales, cotidianos. Tenemos una puerta abierta a sus vidas desde ese creerse solos. Y cada vez se ven más personas solas que cogen el teléfono para sentirse acompañados en el trayecto, o con música, para lo mismo.
La tecnología parece que esté hecha para invadir el mundo de uno, esa soledad necesaria para escuchar los propios pensamientos. Si es así: Peligro.

lunes, 27 de febrero de 2017

Suavito

Vas andando despacito, con cuidado de no pisarte las ilusiones, mirando hacia adelante, suavecito, para no perderte nada. Hay momentos de desánimo en los que nada acaba de valer la pena, en los que sólo andar, mirar, ver, salir de uno mismo, los hace más llevaderos.
No es fácil, a veces, nada fácil.
Pero el mar está para cruzarlo.
El camino siempre cambiante ya dará respiro, mientras tanto, hay que respirar solos, despacito, andando con cuidado de no dejar atrás lo que te hace ir hacia adelante, sintiendo los pies que surcan la tierra, para no perderte nada. Caminar, aunque sea en círculos, pero no parar. Adelante. El sentido ya vendrá.
A pesar de que, a veces, no sea fácil.

jueves, 23 de febrero de 2017

Cotidiano y extraordinario

La Historia está escrita con las grandes vidas y hechos de grandes personas y acciones, pero no solo con eso, también entran, y sin ellas no existiría, esas historias mínimas repletas de la vida diaria de todos nosotros, los que hacemos hueco a los grandes que traen los cambios. 
Esas historias de cada día, brillantes en su cotidianidad, son el entramado real de la Humanidad. 
No hace falta irse a encontrarlas en los libros, se ven a cada paso, a cada momento, en cada esquina: ese mendigo que monta una especie de mercadillo hecho con trozos de lata en forma de bicicletas o ceniceros, con libros desechados, juguetes rescatados a la basura, con la dignidad intacta porque vende, no pide. Los que no han tenido tanta suerte con la inteligencia y se pasean por las calles luciendo su manía, como uno que se disfraza cada vez de algo diferente, ya sea mariachi, médico o ejecutivo. pero muy bien arreglado, tanto que su hermana se queja de lo que les cuesta los trajes, la ruina. Esas mujeres que antes de comprar para la familia comentan a su modo doméstico de entender la política lo que sucede. Los ancianos que miran pasar desde los bancos a los jóvenes que no saben si van o vienen.
Las historias que somos.
La Historia que hacemos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Pregunto

Hoy expongo una pregunta abierta, la cuestión es, si pudiéramos volver a elegir una situación ya experimentada, sin saber qué sucedió después de haberla decidido, si se pudiera volver atrás en el tiempo, pero sin la experiencia de lo ocurrido, si tuviéramos las mismas circunstancias y manera de ser y ver las cosas; ¿volveríamos a elegir lo mismo o no?
Es decir, ¿son nuestras decisiones más azarosos de lo que pensamos, o por el contrario, es lo único que podemos hacer dados esos mismos parámetros?
¿Somos lo que vamos creando, o simplemente somos?

jueves, 16 de febrero de 2017

Nada de nada

Es curioso, cuando a veces, entramos en casa, o estamos entre amigos, y nos sentimos seguros; es como cuando niños y se jugaba al escondite o cualquier juego de tensión, se tocaba mare, y si lo hacías, estabas a salvo; nadie podía hacerte nada.
De adultos también necesitamos ese refugio incondicional, y como de chicos, no cuestionable, porque a ver, ¿por qué detrás de ese árbol estás libre y más allá, no? era el lugar arbitrariamente elegido para ser zona segura. Como una frontera u otra cuando hay guerras. Es un gran juego también.
Y tampoco nos lo cuestionamos del todo, porque una vez en esa casa, ese país, esa familia, ese amigo..., en realidad, tampoco estamos más seguros que tras el árbol: tan sólo somos unos minúsculos seres habitando un planeta pequeño precariamente en equilibrio en un universo inmenso, desconocido, infinito....
Somos nada sobre nada en la Nada.

lunes, 13 de febrero de 2017

Hechos

Hay un hecho histórico en la antigua Albania comunista con el que me topé leyendo y que me ha impresionado, por lo literario y absurdo y terrible.
En las prisiones abarrotadas durante el Terror de "políticos", todos aquellos ciudadanos acusados de contra- revolucionario y metidos en los gulags bajo el epígrafe 58.
Pues en Albania, esos presos debían cumplir condena, aún de muertos.
 Es decir, si cuando morían no habían acabado la condena, que solían ser de quince años para arriba en unas condiciones infrahumanas, los enterraban en el suelo de la cárcel. Además, separados, como en las celdas, dependiendo de los años que les quedasen. Y una vez expiada la culpa, los familiares podían ir a buscarles, ataúd (o bolsa grande, dependiendo del dinero) en mano para recoger los restos, ya bendecidos por el Estado.
Eso es cumplir a rajatabla con las normas.
Los humanos llevamos al límite lo impensable, no sé si somos ridículos, absurdos o simplemente, eso, humanos.

viernes, 10 de febrero de 2017

Pieles de lobo

Hay juegos peligrosos, de los que al jugarlos, pierdes aunque ganes. Son todos aquellos que tienen que ver con las emociones de los demás. Hay gente manipuladora que se mete en ellos sin más consecuencias que su propia alma, que ya hace tiempo perdieron en las apuestas. Suelen ser personas frías que se disfrazan de cálidas, mentirosas que dicen contar verdades, egoístas que lo dan todo en un principio, hasta que tienen abierto el camino que buscaban.
Día tras día veo los naufragios de esas víctimas rotas, que todavía no acaban de entender que les mintieron, que se llevaron sus sentimientos, ilusiones, fe, dinero... y no asimilan que los lobos se siguen disfrazando de corderos. Y en este juego, no hay sexos: todos juega
n.

lunes, 6 de febrero de 2017

Entrevista sobre la novela El día a día

Aquí pongo el enlace a la entrevista sobre El día a día.
Gracias, Ginés y gracias a quienes me leéis.


http://librosenlamaleta.blogspot.com.es/2017/02/eva-monzon-la-muerte-es-muy-literaria.html


http://www.casadellibro.com/busqueda-generica?busqueda=el+dia+a+dia+eva+monzon&nivel=5&auto=0&maxresultados=6

jueves, 2 de febrero de 2017

Complicidad

Nuevas vidas que te encuentras cada día; observas a las personas que comparten tu espacio diario, intentando deducir, a partir de lo que ves en esos instantes, cómo serán sus días, en qué trabajarán, cuales serán sus anhelos, odios, frustraciones y deseos. Por mucho que lo intentes, seguramente, ni te acercarás a su realidad, pero a veces, es posible que sí lo hagas. Nunca podrás saberlo. Y es bueno, el espacio para soñar, para imaginar, siempre está abierto, es posible que la verdad decepcione, que esa mujer de mirada perdida, ese hombre agobiado que se obstina en mirar al suelo, esos chicos nerviosos que aún no manejan el cuerpo de adolescentes recién estrenado, no tengan las expectativas ni los anhelos o problemas que les has creado. Quizá la mujer absorta sólo tenga sueño, o el hombre distraido esté pensando en el partido de antenoche y los jóvenes aprendices de adultos ni siquiera sean conscientes de que piensan.
Nosotros mismos somos diana de otras miradas, otras conjeturas y alguno habrá que acierte, que se acerque a la raíz misma de nuestra rutina. Nunca podremos saberlo.
A veces, sin embargo, se cruzan las miradas del que observa con quien es observado y sientes que los papeles son intercambiables; nos reconocemos, y en ese momento, optamos por acercarnos o dejarles ir, puede que prefiramos entablar conversación, compartir deducciones y definir posturas, o más bien, sonreír con complicidad, y seguir anónimos, dejando que nos adivinen y adivinando.

lunes, 30 de enero de 2017

Fragmento de la novela El día a día


-Esta noche es la última que pasas aquí.
El ocupante de la cama de al lado fingió dormir.
-Sé que estás despierto, se nota en la respiración.
Le dio igual haber sido descubierto, no iba a hablar. Tenía demasiadas cosas en las que pensar. ¿Y si salía mal otra vez? Un escalofrío le sacudió como un latigazo. Le habían devuelto dos veces. Si esta fracasaba, no lo lograría jamás. Fue un milagro que lo eligieran a él; ya no era tan pequeño, su sonrisa no dejaba al descubierto la falta de ese diente que despertaba ternura; el cuerpo se obstinaba en crecer, la lengua de trapo quedó atrás, sus gestos no encandilaban, le quedaban pocos años de infancia, en menos de tres, habría de cambiar de lugar. Ni aquí le admitirían. “Qué salga bien, que me quieran, que no me devuelvan”.
-Podrías hablarme, estúpido, ¿quién te crees que eres? Ya verás, regresarás-, la rabia, los celos, la impotencia del compañero de su misma edad que estaba acostado a su lado, le llegó como un latigazo, las palabras envenenadas, prohibidas entre ellos, le zaherían con toda la fuerza de quién las había soltado; le acertaron en la herida, en los temores profundos. Las lágrimas de ambos mojaron las almohadas. Los dos con miedo, cada uno parecía sufrirlo por causas distintas, pero en el fondo era por lo mismo: el futuro sin futuro de niños sin presente.





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jueves, 26 de enero de 2017

El día a día

El día a día, se vende a partir de esta noche, también en ebook

La semana que viene pondré un fragmento.

Gracias por leerme.

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lunes, 23 de enero de 2017

Zonas

Siempre me han gustado los patios de luces, terrazas, garajes, esas partes de las viviendas a las que no se hacen caso.
Recuerdo el tejado bajo de mi abuela, donde se tendía, con lo que, inevitablemente caían pinzas, prendas de ropa, pero también cacharros, escobas, juguetes. Lo que más me gustaba era intentar pescarlos. Cuando los mayores empezaban a hablar, libre de vigilancia, iba a recuperar el hilo con una horquilla doblada al extremo que guardaba detrás de las macetas.
No solo había que tener habilidad para enganchar la pesca, sino disputarlo a los gatos que creyéndolo comida, se enredaban con el hilo.
Si cogía algo, normalmente no era lo que se había elegido; la presa solía escaparse del gancho prefiriendo quedar al sol otra semana: un trozo de tela, un calcetín o una pelota desinflada.
Lo que lograba, lo debía esconder o iba directamente a la basura; "Pero qué le encontrará de bueno esta criatura en recoger estas porquerías". Y es que los niños y los adultos no ven lo mismo cuando miran.
Aún me siguen gustando las zonas comunes, terrazas, garajes, trasteros y desvanes. Si puedo, recupero lo que han dejado caer en ellos: recuerdos y fantasmas

jueves, 19 de enero de 2017

Hay que darlo

Nunca parar, nunca estarse quieto, sobre todo, cuando más quieto se querría estar. Cuando no sabes para qué moverte, o no ves el porqué de intentar nada, ahí, es donde más necesidad hay de hacer lo que sea; dar una vuelta, aventurarse por diferentes calles, nuevos barrios, distintas tiendas donde comprar lo de cada día, entrar donde nunca se había entrado. Lo que sea.
Y sí, seguramente, ni ese día ni el siguiente ni quizá el otro sucederá nada extraño, sí que se irá la apatía, eso al primer intento, pero con los días, cambiada la rutina, sucederán imprevistos. Es una verdad, casi axioma vital.
Nunca parar. Nunca estarse quieto. Nunca. Ni cuando no vemos motivo para adelantar ni siquiera un paso.
Hay que darlo.

martes, 17 de enero de 2017

Es

La vida es un tanto inhóspita, nunca acaba de encajar con las aspiraciones, deseos, o simplemente un ir viviendo sin angustias. Ella se mueve por un lado, nosotros por otro. 
Los humanos además, hemos aprendido a vivirla fuera del momento, nos es posible anticiparla, atrasarla, retenerla, darle vueltas. Y eso es bueno y es malo, porque si lo usamos para liarnos, nos hundimos más de lo que el día a día lograría.
El haber aprendido a vivir fuera del tiempo nos ha abierto una puerta que es maravillosa si nos conduce al mundo de los sueños o terrible si es al de las frustraciones continuas.
Quizá el mejor modo de vivir sea ir viviendo sabiendo que una cosa es lo que sucede y otra la que, a base de intentos, caídas y subidas, nos deseamos.

jueves, 12 de enero de 2017

Un día

Un día se acabará todo.
No lo pensamos, lo sabemos.
Mientras vivimos, nos encontramos con pequeños ensayos de la muerte; gente que se nos va, amigos que perdemos, relaciones que se extinguen, trabajos que terminan, libros que se cierran, ideas que no logran materializarse, sueños que al despertar se rompen. Cientos de ejemplos que nos presentan, cada uno a su modo, lo que será aquello que no sabemos cómo será.
Desde el principio se ve el final, y ese final, nos pone en perspectiva, nos ayuda a querer empezar.
Lo más difícil es que tendemos a querer repetir las situaciones en las que hemos sido felices, y cuando acaban, echamos de menos revivirlas y a veces, no buscamos lo nuevo sino lo que se parezca a lo perdido.
Puede que la muerte sea eso, una búsqueda de la vida. O puede que sea la clave para entender el porqué de haber respirado. O simplemente sea la nada

lunes, 9 de enero de 2017

Solo

Dentro de la creación, inherente a ella quizá, cohabita normalmente una tendencia oscura que no se da tanto en otros parámetros.
Hay como una necesidad tirana que arrastra hacia la disciplina adecuada. El artista no es que sea diferente al no artista, teniendo en cuenta que todos tenemos en nuestras personalidades los mismos ingredientes, solo varían las cantidades, digo que el artista posee en su centro una necesidad vital de crear y que si no se canaliza, se malogra, se convierte en algo oscuro y no en la obra de arte a la que estaba destinada.
Por ejemplo, las mentiras. Los escritores han de fabular, inventar, crear con la realidad, es algo más fuerte que ellos mismos. Está ahí el mundo para ser reinventado, y si no se lleva al papel, se lleva a la mentira, y desde ahí a sentirse culpables, estafadores, o simples infelices, en vez de cogerlas, moldearlas y crear.
Con las demás disciplinas sucede lo mismo: un niño que no para quieto, quizá sea bailarín; una persona que busca y rebusca el equilibrio, sería un buen intérprete; un exagerado, un actor... cientos de ejemplos.
El lado oscuro tiene también su lado luminoso. Solo hay que elegir.

jueves, 5 de enero de 2017

Unos a otros

No nos conocemos unos a otros... cierto, ni aún que se conviva, ni se hable, ni se divierta ni se le tenga en la familia..., cierto. No sabemos nada.
Pero la pregunta más terrible es: ¿Qué queremos saber, hasta dónde nos molestaríamos por querer conocer, cuánto esfuerzo emocional estamos dispuestos a invertir?
Y si esa pregunta obtiene una contestación más o menos positiva, aún hay otra: ¿Cómo olvidarnos de ser nosotros para ser esa persona a la que queremos ver sin nuestra propia visión? Y tras esa pregunta, para quien llegue a ese nivel, todavía le queda otro escalón más: aceptar esa persona tal como es, sin más.

Cierto, no nos conocemos, pocos invierten tiempo y ganas en el intento y menos llegan a conseguirlo. Y la paradoja, es que cuando más nos vaciamos de nosotros mismos, más nos conocemos desde ese fondo insoldable para los demás y para uno. Somos el reflejo que nos devuelven y que devolvemos.

lunes, 2 de enero de 2017

Vanidad

Lo he comentando antes, pero insisto en ello. 
Lo bueno y lo malo del escaparate de las redes sociales, lo bueno y lo malo de la tecnología que nos ayuda a crear lo que antes era casi imposible sin ser profesional.
Me refiero a que ahora todo es posible: cantar, escribir, diseñar, dibujar. Todos tenemos, no solo las herramientas al alcance, sino el escaparate para mostrarnos tocando música, publicando, exponiendo. 
No hay límites.
Ni criterio.
Por supuesto que la maravilla de crear se ha universalizado, y eso es bueno. Lo que no lo es tanto, es la falta absoluta de, diría yo, dignidad creativa. Todo vale, todo entra, todo tiene a su alrededor éxito, firmas, público, cada creador en la disciplina que haya elegido (y los hay que tocan varias, ya puestos), se pasean por las redes mostrando éxitos continuos, buscando reconocimiento a calzador y envidias, malsanas a ser posible. Se autoensalzan con unos eventos más bien básicos, minúsculos, que agrandan hasta niveles ridículos, están siempre en todas partes, se les ve ocupados por ese éxito discutible que ellos mismos crean con fotos a rebosar y rebosantes de lugares, amigos, viajes, lugares donde lucen sus obras.
Eso sí, la calidad de lo hecho no se tiene en cuenta, es lo de menos, lo importante es destacar, creer que te buscan, que se ha logrado salir en los medios, olvidando que son trucos de magia intrascendentes, que esos quince minutos de fama, se pueden conseguir cada día, todos los días.
El tema está en que no te importe la obra, solo su lucimiento. y por supuesto, exponer tu imaginación, ese motor íntimo, para que te dé éxito inmediato, dejando así de servir para crear. Las creaciones mediocres no la necesitan mientras te paseen por tus propios escenarios artificiales.