martes, 12 de mayo de 2020

Ventanas

Es entre fascinante y tonto, ver cómo las moscas quieren salir por una ventana cerrada, golpeándose continuamente a cada intento contra el cristal, sin lograrlo, pero ellas siguen. Y siguen. 
Da igual las veces que intenten avanzar por ese lugar imposible, como mucho, dan unas vueltas por la zona, y otra vez, sin remedio, se aplastan contra ese muro invisible, incomprensible, que les impide acercarse a lo que transparenta, esa libertad de afuera.
Y de ahí no se van. Pobres.
Las vemos golpearse contra esa realidad invisible.
igual que nosotros, que chocamos una y otra vez, contra paredes invisibles que nos prometen algo más, si las traspasásemos..., o eso creemos. 
Y seguimos, una y otra vez, embistiendo esas barreras que no vemos, pero están, sin que nadie haya aprendido aún a abrir la ventana.

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