lunes, 30 de diciembre de 2024

Buen nuevo año

Es un año que empieza, como empieza uno a cada segundo, pero este cierra calendarios y propone novedades.
Que lo sean de verdad, buenas, malas, terribles y mágicas, como es cada día.
Buen año nuevo, buen día nuevo
.

lunes, 23 de diciembre de 2024

Cadenas

Cada época tiene sus cadenas.
Un eslabón de esta es ir retransmitiendo al segundo cómo vivimos. Se envían y se ven fotos como para montar millones de vidas distintas, aunque iguales: encuentros, comidas, anécdotas, lugares, logros, bromas. 
Somos testigos de cada paso, cada estado de ánimo, cada evento. 
Nos bombardean y contraatacamos bombardeando, no podemos quedarnos atrás o dejaremos de existir.
Convertidos en personajes de nuestra propia ficción diaria, nos vemos viviendo, nos reducimos a fotos, porque parece que recordar lo que vemos desde nuestros ojos ya no sirve: debemos vernos viéndonos mientras nos ven.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Aun así

Se vive, ¿para qué?
¿Qué tiene la vida 
para que se desee vivirla?
Se vive, ¿cómo?
siempre arrepentidos de
lo hecho, de lo no hecho,
siempre anhelando
siempre en desacuerdo,
pero se vive, ¿para qué?
¿Qué tiene la vida
que nos vive
sin que podamos vivirla
como la viviríamos,
y aun así, la vivimos?

lunes, 9 de diciembre de 2024

Gracias a Fernando por su entrevista


 

https://www.amazon.es/Laberintos-Relatos-Eva-Monz%C3%B3n-Jerez/dp/8412824784?source=ps-sl-shoppingads-lpcontext&ref_=fplfs&psc=1&smid=A1AT7YVPFBWXBL

lunes, 2 de diciembre de 2024

Refugios

Los niños cuando juegan al escondite han de tocar mare para estar a salvo; ahí nadie puede hacerte nada.
De adultos también necesitamos ese refugio incondicional, algo irreal y arbitrario, porque a ver, ¿por qué detrás de ese árbol estás seguro y más allá, no? Porque es el lugar elegido para ser zona segura. Como una frontera cuando hay guerras; el gran juego.
Los niños no se cuestionan por qué, solo van y se salvan.  
Los adultos, en realidad, tampoco estamos más seguros que los críos en su mare, da igual el país, la frontera, la casa..., tan sólo somos unos seres minúsculos habitando un planeta pequeño en equilibrio precario dentro un universo inmenso, desconocido, infinito.... o no.
Somos nada sobre nada en la Nada.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Reseña de Laberintos, de Elena Casero.

 Gracias por la reseña, Elena.



Un laberinto (del latín labyrinthus, y este del griego λαβύρινθος labýrinthos) es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él.
Este es la intención del nuevo libro de Eva Monzón, titulado Laberintos. Un conjunto de relatos de introspección en los cuales los protagonistas dialogan consigo mismos.
El tiempo que transcurre o no. Los recuerdos. El miedo o el pasado son temas recurrentes en estos relatos. Personajes que se miran en otros para encontrarse, para encontrar el camino hacia su interior.
Con frases cortas, como un diálogo constante con los pensamientos Eva Monzón construye la vida común, aburrida, disfrazada y oscura de unos personajes complejos pero corrientes. Algunos de ellos están conectados en otros relatos y en cada relectura se le encuentra un nuevo sentido. 
No falta el tono poético en estas narraciones porque mediante la musicalidad de las palabras Eva Monzón le otorga el sentido justo a cada frase.  
La autora nos invita a adentrarnos o perdernos en estos Laberintos, dejarnos llevar por la inquietud que algunos de ellos nos provocan, quizás por la cercanía del tema, quizás por las circunstancias del personaje, encerrados en su propio laberinto vital. Cabe destacar la hondura psicológica de cada uno de los relatos. 
Sea como fuere, Laberintos es una lectura, un punto de vista diferente que merece la pena explorar.
 
 LABERINTOS - Eva Monzón
 
https://librosylecturasdeelena.blogspot.com/2024/11/laberintos-eva-monzon.html?spref=fb&fbclid=IwY2xjawGxbI9leHRuA2FlbQIxMQABHcble9waS_StRsEZ5YzhJ3hXDsMpClCu_85g7Vtf4QDrM0fBdLZpoZ3Crg_aem_p_mj-sLMYRHr8XZuvoHPoA




lunes, 18 de noviembre de 2024

Privilegio

Hay veces que se vive fuera de la vida, una vida donde se observa la Vida, no se es activo, solo testigo de cómo la viven los demás. 
Una mirada atenta a esas acciones de las que, por un motivo o por otro, no se forma parte. 
Somos un juego cerrado.
Vidas vistas tras el velo de la inacción. 
Observar nos acerca a comprender lo imposible; el dudoso privilegio de no ser siendo.
Estamos quietos, nos movemos como fantasmas, comprobando cómo las personas evolucionan. 
Vemos, desde esa barrera, cómo se mueven esas piezas vivas en el tablero, deducimos las partidas, anticipamos las jugadas y acertamos porque no somos parte del tablero, observamos, no somos visibles pero sí reales.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Construir

Uno construye, otro lo destruye. 
Así van las cosas. A cualquier nivel.
Es la iniciación del niño al mundo adulto: ha de dejar la ingenuidad atrás, aprender a defenderse, a entender que, a pesar de que te destruyan, has de ser más fuerte y seguir creando. 
Que, aunque vengan a destruir, nunca han de destruirte.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Irse

De un espacio a otro no hay tanto.
En el traslado te llevas contigo, solo cambia el escenario. 
Eres más tú fuera de tu propio ámbito, un tú que no conoces, que te pone a prueba, que ha de crear nuevas rutinas.
A ti no te dejas, solo abandonas, por un tiempo, al que vive cómodo.
Ir de un lugar a otro, llegar, situarte en él, soñar con el siguiente, lejos de todo, menos de ti mismo, es irse sin irte.

lunes, 28 de octubre de 2024

Preguntas

 

Se vive, ¿para qué?
¿Qué tiene la vida
para que se desee vivirla?
Se vive, ¿cómo?
Siempre arrepentidos de lo hecho, 
de lo no hecho,
siempre anhelando
siempre en desacuerdo,
pero se vive, ¿para qué?
¿Qué tiene la vida que nos vive
sin que podamos vivirla como la viviríamos,
y, aun así, la vivimos?
Vivir debería ser más
que no morir.

 

sábado, 26 de octubre de 2024

Laberintos

    Laberintos es un libro de relatos que buscan meter de cabeza al lector dentro de las cabezas de los distintos personajes que hablan.             
     Cada relato es un personaje. 
    Cada personaje reflexiona consigo mismo desde un momento específico de sus vidas, y desde ese punto en el que se hablan, el lector comprende su vida, su conflicto, su final o principio. 
     Busca mostrar muchas personalidades complejas y diferentes entre ellas. 
   Está pensando para todo tipo de lectores, cada uno de ellos encontrará algo diferente, pero todos entrarán en esos laberintos claustrofóbicos donde la salida, a veces, no es una salida. 
    Los relatos están conectados entre ellos, ya que cada uno hace referencia al anterior o a otros. Encontrar esos huevos de Pascua, es divertido.
    Cada uno se adentra en sus propios giros, unos que, por muy alejados que estén de lo cotidiano, son parte de cualquier vida: dudas, dolor, celos, aburrimiento, cobardía, expectativas, huidas… 
   Lo interesante de adentrarse en esos laberintos es ser esos personajes descarnados durante unos momentos, ser ellos y sentir esas vidas alejadas de la propia. Hay situaciones que jamás nos rozarán, pero otras están en lo posible, podríamos ser esas personas. 
    Los relatos son inquietantes, porque lo que les ocurre y narran, podría ser nuestra propia experiencia. 
      Es un libro que se ha de leer reteniéndose, sin prisa, no buscar el siguiente, porque cada uno dice mucho más de lo que parece. 
     Laberintos se puede leer varias veces seguidas sin sentir que se lee lo mismo, los relatos están llenos de matices. 
    Un libro hecho para perderte en él y reencontrarte.

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jueves, 24 de octubre de 2024

lunes, 21 de octubre de 2024

Nada cambia

 

 

Lo nuevo.
Lo invisible.
Lo irrecuperable.
Lo anhelado,
los hilos que nos mueven,
los fantasmas que engañan.

No hay nada nuevo

ni invisible
ni irrecuperable
ni anhelado
que no sea visible,
recuperable,
odiado de nuevo.

 

lunes, 14 de octubre de 2024

Vacíos

 

 

Desde el desgarro el vacío te absorbe,
el dolor supera el futuro porque lo niega,
lo estanca, te aleja de todo,
de ti,
del presente que se colapsa
ahogándote en un bucle eterno
donde no ves salida,
solo ese dolor que anula,
acuchilla,
rasga.

 

 

jueves, 10 de octubre de 2024

Laberintos

 Nuevo libro este mes, en esta ocasión, de relatos.



lunes, 7 de octubre de 2024

Perderse

 

La necesidad de contar para alguien.

La importancia de ser parte de alguien.
La ceguera de creerse alguien.
El ser alguien aun sin ser tú.
Esa traición mortal, ese viaje oscuro,
ese perderte a ti por ser alguien entre alguien,
no tú.

 

 

 

 

lunes, 30 de septiembre de 2024

Quizá

 

Si miras atrás no hay nada.

Recordar debería ser hacia adelante. 
Esa foto,
esas notas,
ese escrito,
ese olor,
se mira desde el ahora hacia el atrás.
En medio no hay nada.
Quizá, nosotros.

 

lunes, 23 de septiembre de 2024

Lluvia

 

 

La lluvia llama a la melancolía, a los recuerdos, al interior de uno.

Verla caer, sentirla mojar la tierra, oler su paso
tiene un no sé qué de nostalgia, de renovación, de primitivo.
Remueve.
Grita en silencio. Calla llamando para despertar
un no sé qué de vida, de pasado antes del pasado.
De infinito.

 

lunes, 16 de septiembre de 2024

Intuición

 

 

El dolor de intuir que la felicidad solo existe ahora,

presentir la búsqueda no iniciada para recuperarla,
la condena a un recuerdo todavía no evocado
de lo que será, 
de lo que fue,
de lo que ya no es mientras aún es.

 

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

Viviendo

 

Uno va viviendo atravesando los días,

agarrado a las ilusiones,
luchando contra esa misma vida
que va viviendo atrapado en su cuerpo,
esclavo de una mente de la que no puede salir
porque ni ve ni comprende
más allá de esa vida que va viviendo.

 

lunes, 2 de septiembre de 2024

Reflejos de reflejos

 

Verme en tus ojos que se reflejan en los míos.

Ver más allá de ellos, detrás de tu mirada
en ese rincón donde me buscas mirándome,
donde te encontraría si mirara.
Tus ojos en los míos buscándome,
buscándote en ellos sin encontrarnos.
Estamos más allá de esa mirada,
de esos ojos mirando,
de esos rincones 
de esa espera 
de ese intercambio de almas.

lunes, 26 de agosto de 2024

Anclas

 

Se escribe

parando la vida
antes de que se desborde.
Se escribe
como remedio
ante la vida
que nos sobrepasa.
Se escribe
porque es
Imposible conocerla
desde este lado del espejo.
Se necesitan
palabras,
trazos,
sonidos,
imágenes,
anclas que
nos unan
a una vida
que no tiene
nada de vida.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Quimera

 

 

La ilusión de la compañía,

esa quimera
hecha de la falsa seguridad
de creer que otro
nos entiende,
le entendemos,
que cree en uno,
que le creemos.
Atraparse en la ilusión
de estar acompañado,
acompañar
ser comprendido
comprender.
Esa ilusión frágil que,
cuando se quiebra,
derrama realidad
dolor
soledad
y algo de torpeza.

 

lunes, 19 de agosto de 2024

Fragmento de Tras la realidad

 

No me dejan entrar en el desván, justo lo mejor de la casa. Bueno, y la alacena, que está llena de botes llenos de lo que cocina Abuela con lo que le traen de la huerta. Son tarros transparentes a los que se asoman, desde dentro, tomates, pimientos, mermeladas de colores para las meriendas. También están los panes, bollos y dulces de membrillo que prepara cada lunes para que nos los comamos. Dentro huele a todo eso junto, y ningún otro sitio tiene un olor así.
        El desván es distinto, pero igual.
Está lleno de cajas, baúles y escondites que no dejan ver lo que tienen dentro como los botes de cristal, has de abrir cada caja, registrar cada mueble, fisgar cada rincón y mancharte mucho con el polvo que los cubre para ver lo que hay. Es divertido.
Además, hay telarañas enormes y ruidos sospechosos como de animales corriendo. Pueden ser serpientes, arañas, ratas, o dragones de esos que se quedan fijos en las paredes y los techos sin moverse nada de nada, como si no estuviesen, pero están, y te miran con esos ojos que no parpadean.
    Ese día subí solo sin saber que, más tarde, bajaría acompañado de mi amigo, un sombrero enorme estupendo, y tres libros con sus hojas crujientes de amarillo tiempo. Incluso uno tenía dentro esos bichos plateados con muchas patitas que viven en las páginas. Si cierras el libro de golpe se quedan espachurrados, entonces son libros cementerio. Es divertido que te lean las páginas tumbas. Cada página con bichito aplastado suele ser muy interesante, no sé por qué, pero lo son, como si hubiesen elegido lo mejor de la historia para quedarse ahí de señal.



https://www.casadellibro.com/libro-tras-la-realidad/9788412697209/14281317

lunes, 12 de agosto de 2024

Nada

Rodearse de nada,
del silencio del viento
entre las hojas,
del murmullo de insectos,
del correr del agua.
De nada.
Rodearse de otros pensamientos,
de ideas silenciadas
entre el tiempo,
del susurro de los sueños,
del andar del universo.
De nada.

lunes, 5 de agosto de 2024

Andamos

 

Andamos una única vez

y solos.
Nadie sabe hacia dónde,
solo andamos
y dejamos nuestras huellas
que no guiarán a otros.

Andamos un camino sin regreso

y solos.
Andamos porque, aunque paremos,
la vida sigue
y no debería ir sola.

 

 

 

lunes, 29 de julio de 2024

Ausencia

Vivir tu ausencia,
ese dolor anunciado
desde el primer encuentro.
Ese saber que todo acaba
porque empieza.
El espejismo que nace
entre dos para olvidar
que, aunque se desee,
el deseo no vence al deseo
de jamas vivir tu ausencia

lunes, 22 de julio de 2024

Mensajes vivos

Leyendo sobre el pueblo armenio, que también le tocó vivir el horror de su genocidio en este siglo pasado, supe historias de sus deportaciones contadas con esa magia, entre superstición y fe, característica de ellos; sus andares bajo el terror lo llevaron con una dignidad serena.
Una de las historias es la que fragmento ahora: para comunicarse entre las distintas zonas donde iban siendo arrastrados y ubicados utilizaron un método de lo más ingenioso.
Llamaban a uno de los niños huérfanos, los padres no les dejaban irse de su lado, que aún tuviera fuerzas y dándole comida para el trayecto y órdenes detalladas de cómo moverse por la noche hasta llegar el emplazamiento final, le limpiaban la espalda, y lo hacían tumbarse con los brazos en cruz. La piel sin grasa por la falta de alimentos era perfecta para hacer las veces del papel, le escribían con una pluma toda la superficie hasta la rabadilla, y el niño aguantaba el dolor, al principio más soportable, luego menos, de la punta de la plumilla rasgando su espalda. Una vez terminado el mensaje, se le ensuciaba la piel con lodo para que no se viese lo que llevaba si lo apresaban y lo mandaban al otro lado, con la advertencia de que si lo iban a coger se tirase al río Eúfrates, por cuyos márgenes iría hasta el campamento, para que mojada, la piel escupiera la tinta y nadie leyese lo que no tocaba. A la vuelta era el mismo proceso.
Mensajeros de mensajes vivos.

lunes, 15 de julio de 2024

Ya no

No es ella, ya no.
Ni su cuerpo ni su mirada
ahora opaca.
No es ella. Ya no.

No se reconoce apagada,
transformada, ¿en qué?
Ese pelo sin brillo,
el aliento sin vaho,
la boca sin palabras.

Nunca más seré yo en ella,
sus recuerdos huidos,
rota la ilusión,
contra ese nuevo día
donde ya no es.

Este cuerpo inerte 
vacío de su voluntad,
no es ella,
aunque ayer lo fue.

La vida maneja los cuerpos
que la muerte desmadeja,
aborrecida por los vivos
hasta la náusea.

El vacío del cuerpo
abandonado de sí mismo,
ante los ojos que lo vieron vivo.

Ella nunca más será
nada más que un instante en mi vida
que también un día me abandonará,
siendo yo, ya nunca más en ella.

lunes, 8 de julio de 2024

Inmutable

El tiempo pasa, 
nos atraviesa 
y sigue sin nosotros
indiferente, 
inmutable.
Hasta que su tiempo
infinito lo alcance,
lo atraviese 
y siga sin él.
Tiempo es lo único que tenemos
y dejamos de tener.

lunes, 1 de julio de 2024

Dualidad

Un pintor dijo ¿ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. 
Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, oculta.
Pintar y vivir con lo que se tiene, con lo que se tuvo; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de sueños y logros. 
Pintar los días es ver lo que tienen y lo que, justo por tenerlo, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, forman parte de la realidad.
Quizá son lo más real que hay.

lunes, 24 de junio de 2024

Tránsito

Hay preguntas incontestables que nos hacemos desde que supimos que no somos eternos.
Una de ellas, es qué sentirá un suicida, por qué adelanta su final, hasta qué punto se arrepiente cuando comprueba que haberse despedido de sí mismo antes de hora es irreversible, que va a morir.
Los mitos y elucubraciones que se han acumulado a lo largo de la historia sobre ese momento entre la vida y la muerte son muchas y la mayoría hermosas; esa despedida de un estado al otro es lo que más cercano creemos tener; desde Caronte y su barca, las monedas sobre los párpados para pagar el peaje, incinerar el cuerpo para que el humo llegue mejor, enterrar los restos con todos sus bienes y mascotas para que no esté solo cuando despierte en la otra orilla, hasta esa luz que dicen se ve al final de un túnel oscuro donde se proyecta la vida que se vivió, pero esta vez con sentido.
Es como si creyéramos que en esos segundos en los que todavía no morimos pero ya no vivimos, nos dieran la clave: saber antes de desaparecer, o saber que nunca dejaremos de recordarnos. 
Una última concesión a nuestra capacidad humana de ser uno mismo; la que nos da miedo perder en la Nada.
Por eso, uno que ha acelerado el proceso a la fuerza, ha de experimentar algo diferente, ya que antes de dar el paso, pertenecía al otro lado, vivía desde él, y ni la vida con su fuerte instinto, le recuperó: ya había cruzado el margen antes de atravesarlo.
Ese instante de tránsito, donde se crean fantasmas y aparecidos, es una zona para soñar que vives, si ya has muerto o que moriste si aún estás vivo.

lunes, 17 de junio de 2024

Limitaciones

Lo que vemos nunca es lo que es. 
No solo porque nuestros sentidos no son capaces de mostrar lo que hay, sino por nuestra propia limitación.
Somos lo que creemos ser, y no coincide con lo que somos; si nos viéramos desde fuera no nos reconoceríamos, hasta podríamos caernos mal.
Comprender que no entendemos, que la vida no es solo sueño sino espejismo, nos liberaría de la carga de creernos algo más de lo que somos: nadie aun siendo todo.

lunes, 10 de junio de 2024

Solos

Paso a paso, andamos.
Miramos a lo lejos. Echamos un último vistazo a lo de atrás, seguimos.
Paso a paso, segundo a segundo, recorremos lo que será inamovible.
Lo andamos solo una vez. 
Y solos. 
Que nadie venga a decirnos que es ahí o allá donde debemos pisar, porque nadie lo sabe, ni ellos, ni nosotros.
Solo andamos.
Paso a paso, entre errores y aciertos.
Elegimos el ritmo, nos llevamos o nos dejamos llevar.
Sea como sea, aunque nos detengamos el tiempo no lo hace. 
La vida sigue sin nosotros, y no debería ir sola; las expectativas del camino son a veces su lastre, otras el motor. 
Es difícil acompasar el ritmo de los sueños a la realidad; las desilusiones y esperanzas son los pasos del camino hecho de Tiempo. Del nuestro.

lunes, 3 de junio de 2024

Extremos

No y nada y nunca y jamás.
Sí y todo y siempre y seguro.
Los contrarios, los opuestos, 
los que no se dan porque 
ni siempre ni nunca están, o son.
Vivimos entre los medios,
los quizá, los podría, lo puede.
Es más desesperante, más real, 
agotan.
Lo absoluto, los extremos, 
nacer y morir,
siempre y nunca:
los grandes desconocidos.
Los sueños.
La vida se mueve en la mediocridad.

lunes, 27 de mayo de 2024

Cambios

Lo bueno y lo malo llega cuando menos te lo esperas. Siempre a destiempo.
Estamos expuestos al caos porque en eso consiste estar vivo.
Y para vivir hemos de cambiar el ritmo de nuestro propio cambio para enfrentar lo que va pasando.
Somos lo que surge de esa lucha.

lunes, 20 de mayo de 2024

Sueños

Los sueños sueños son
y son lo que soñamos
para no despertar al despertar,
para no romperlos,
para que esos sueños
sean sueños despiertos,
para que los días
no se oscurezcan
sin ellos.

lunes, 13 de mayo de 2024

Solo

Los años pasan, se escurren; lo vivido nunca es lo que se deseó; se mira atrás con cierto recelo, añorando lo que se hubiese realizado mientras se barajan esos "si hubiera..", atascados en esa certeza de equivocación, aliviada al intuir que no todo se hizo mal.
El tiempo tiene eso, que no regresa, que amordaza cualquier nuevo intento de vivir lo mismo. Nos deja el recuerdo de lo que creemos que se hizo, porque ni siquiera es lo que fue.
El tiempo, esa cárcel que nos atrapa desde que aprehendemos que nos gobierna, y del que hay que procurar un modo de escapar: solo encontré la imaginación.

lunes, 29 de abril de 2024

Nada nuevo

No hay nada seguro, lo que creemos tener no lo tenemos, lo que pensamos saber, no es tan cierto. La vida es insegura; agita, vapulea quita, da.
Todo es cambio. 
Esa seguridad cómoda que parece real, no lo es. Es espejismo.
Los cambios continuos son la único invariable. 
Lo que ahora es, no es.
Todo es distinto a lo soñado, planeado, vivido, y se ha vivir desde la incertidumbre de estar vivo.
Una puerta sin puerta que muestra, invariablemente, lo lejos que estamos de esa comodidad cotidiana que estalla en mil pedazos cada día. 
Unos más que otros.

lunes, 22 de abril de 2024

Paz

Esa paz cuando tocamos lo intangible,
cuando escuchamos lo inaudible,
el canto del viento,
el murmullo de las hojas,
el baile del agua,
el moverse del mundo,
el girar de las estrellas,
el silencio de los astros,
el fondo del tiempo.
Esa paz cuando lo intangible nos toca.

lunes, 15 de abril de 2024

Cerrar

Cerrar los ojos, relajarse, dejar ir al tiempo y tú en él
La soledad convocada se llena de ti, del instante. 
La mente libre ve lo que no vimos con los ojos abiertos distraídos por la vida, atareados en ella.
Ver lo que esa oscuridad ve sin que la luz ciegue.
La armonía de la soledad, el intento de comprender el absurdo de nuestro tiempo dentro del Tiempo. 
Lo hecho necesita ser deseado antes de hacerse.
Cerrar los ojos, escuchar, saber que solos estamos más cerca de todo. 
De nosotros.

lunes, 8 de abril de 2024

Novedad

Andas, observas, piensas, perdiéndote en ti, mientras el cuerpo te lleva a donde vas. 
Llegas. Entras. 
Estás ahí, mucha gente nueva que apenas se habla, miran el móvil para no sentirse fuera de lugar, buscan lo conocido entre la novedad.
Nadie rompe el hielo a excepción de algunas palabras tímidas, vistazos rápidos, sonrisas breves. 
Pasa el tiempo. 
Situados, el entorno deja de ser extraño. 
Nos sentamos, hablamos, leemos, los pensamientos se comparten, las miradas menos esquivas. Las palabras fluyen, los móviles se apartan. 
Descanso. 
Encuentros, intercambios, probamos sabores nuevos, nos reflejamos en ojos que nos reconocen. Ya no somos extraños, los corrillos se agrandan, las conversaciones surgen. 
La noche llega. 
El día no se fue en vano.

lunes, 1 de abril de 2024

Cárcel

Los años pasan, se escurren; lo vivido nunca es lo que se deseó. Se mira atrás con recelo añorando lo que hubiese sido, atascados en la certeza de la equivocación, aliviados al intuir que no todo se hizo mal.
El tiempo tiene eso, que no regresa, que amordaza cualquier intento de vivir lo mismo. Nos deja el recuerdo de lo que creemos que se hizo porque ni siquiera es lo que fue.
El tiempo, esa cárcel que nos atrapa desde que nacemos, y de donde hay que procurar un modo de escapar: solo encontré la imaginación.

lunes, 25 de marzo de 2024

A y B

Escuché de un pintor explicando cómo dibujar; "¿Ves ese árbol?, sus ramas, hojas..., si lo quisieras pintar tendrías que fijarte en ellas, esbozarlas. Eso es lo que nos enseñaron desde chicos: pinta lo que ves. Pues bien, se ha de ir más allá: se ha de pintar, sobre todo, lo que no se ve: el hueco que dejan las ramas, el cielo que permite ver la distancia entre las hojas. Se ha de aprender a ver lo que el objeto elegido libera, y a su vez, tapa".
Cierto. 
Se vive con lo que se tiene y con lo que se tuvo, con lo que se recuerda y con lo que se olvida; la vida está hecha de tonos, de presencias y ausencias, de recuerdos y realidades, de sueños, de logros y de fracasos. Pintar los días es saber ver lo que tienen y lo que, justo por tener, no tienen.
Las ausencias, el hueco de las presencias, forman parte de la realidad, quizá son lo más real que hay.

lunes, 18 de marzo de 2024

Si no lo miro, no existe

Hola; Hola; ¿Qué haces, preciosa? La niña estaba sentadita ante un pupitre de plástico en su casa, tenía muchos folios delante y otros tantos en un montón, los iba garabateando, y me explicaba qué eran; esto es una nube, esta mi casa, mira, ¿ves?, es mamá. Y así iba nombrando cada uno de los dibujos. Qué bonitos, iba halagando, y ella sonreía. 
Hasta ahí, normal. 
Lo que no lo era tanto, es que detrás de ella había una cunita con un hermanito recién nacido al que trataba como si no existiera; un ser invisible.
Quería saber hasta qué punto, la niña negaba esa realidad y procuraba llevar la atención y la conversación hasta él, pero no había manera, se escurría con una habilidad pasmosa; negaba, no solo su presencia sino su propia existencia. Incluso cuando el bebé lloró un poquito, aproveché su llanto para indicarle si creía que el hermanito querría algo. La pequeña ni se inmutó, no es que preguntara qué bebé, o contestara que no había escuchado nada, es que trató la cuestión como si no la hubiera dicho. No había niño rival por ahí, solo dibujos y llamar mi atención, sobre todo, si miraba en la dirección de la cuna, ahí hasta me estiraba de la ropa para que admirara sus obras. 
Por lo tanto sabía. Por lo tanto era consciente. Por lo tanto, a la edad de tres años el ser humano ya está capacitado para intentar cambiar la realidad a su gusto, para no querer enfrentarla.

lunes, 11 de marzo de 2024

Finales

Los vivos necesitamos de los muertos para encontrar un sentido a la muerte. 
Los cuidamos y mimamos, les compramos nichos, ataúdes, panteones cómodos y lujosos. Les llevamos flores, los invocamos desde tableros, rezos, fotos que presiden salones o llenan cajones, entre pétalos secos. Los llevamos en el recuerdo, entre las palabras cuando añoran, en los momentos cuando algo vivo nos los trae.
Es como si no quisiéramos admitir su marcha, su huida casi a traición de una vida que nos impone un final. Los vestimos de fantasmas y apariciones, letras, colores y notas. No les dejamos ir, nos negamos a quedarnos solos, esperamos de ellos que nos digan, al menos, qué nos espera, qué tienen ellos que no tenemos nosotros, los vivos.
Les demandamos una respuesta. Y no nos la dan.

lunes, 4 de marzo de 2024

Islas

La soledad no es estar solo, uno la encuentra en compañía también, a veces más que sin ella.
Las personas somos islas flotantes que nos acercamos unas a otras para crear continentes ficticios: cambiamos.
Hay islas que creen en la unidad eterna, en la geografía estática, hasta que se giran y comprueban que donde había una palmera ahora está el mar, donde estaba esa montaña hay arena.
Y no es malo. Ni es bueno. Es.
Lo terrible es creer en lo inmutable y no cambiar ni dejar cambiar.

lunes, 26 de febrero de 2024

Hierba

No hay día que sea igual y esa no es la sensación que dan. 
Vemos el entramado de las horas aburrido, buscamos emociones que nos lo hagan menos gris, menos cotidiano
Pero no es como lo vemos, quieto, invariable; se mueve y transforma, somos nosotros quienes buscamos la rutina para ser más libres.
La paradoja que no lo es. 
La mente funciona dominando lo básico. La creatividad surge desde esa calma monótona; las ondas solo se ven sobre el agua quieta, de cristal.
Los días son rutinas que hemos de saber descalzar para no perder la frescura de andar sobre la hierba. 
La que hemos de pisar cada día.

lunes, 19 de febrero de 2024

Soñar

Detrás de una puerta hay otra que abres; da a un pasillo largo y eterno que comienzas a recorrer, las piernas se cansan, la mente insiste y no las deja flaquear, las distrae pensando en cualquier cosa, y cuando menos te lo esperas, cuando ya iban solas, llegas al final de ese interminable corredor donde quizá hayan transcurrido años, siglos mientras lo recorrías. 
Te encuentras con otra puerta. La intentas abrir, no cede. Estás un rato maniobrando el pomo, la golpeas con el cuerpo, te impulsas gritando: no se abre. Miras atrás, solo ves el pasillo por donde viniste. 
Se te pasa por la mente regresar. Los pies duelen, rechazas la idea. 
Te sientas derrotado tras haber intentado de nuevo abrir la puerta que impide que avances. 
Caes en un duermevela que te sumerge en la sensación lejana de que has abierto una puerta que conduce a otra que da a un pasillo eterno que termina a su vez en una puerta cerrada donde te acurrucas a soñar.

lunes, 12 de febrero de 2024

Reseña de Reyes García-Doncel en Culturamas. GRACIAS.



Gracias por tu lectura y palabras, Reyes.

Y gracias a Culturamas.


https://www.culturamas.es/2024/02/17/tras-la-realidad-de-eva-monzon/?fbclid=IwAR3Mb49jUgOJbKk-8kzU8cDHVEuQJSCS_nP7zLQdtQofIuCXiyxOKTDkagQ







 

En cualquier manual de escritura podemos encontrar la definición de narrador poco confiable —término utilizado por primera vez por Wayne C. Booth en 1961 en The Rhetoric of Fiction— como aquel «cuya narración de la historia no es completamente precisa o creíble debido a problemas con el estado mental o la madurez del personaje». En este tipo de narrador se basa la autora de Tras la realidad, en Samuel, un niño, con todo lo que eso conlleva de explicaciones incompletas, fantasía infantil, ingenuidad, información ilógica… aunque tras ello que se va intuyendo unos hechos terribles.

La voz de Samuel se alterna con la de su madre de acogida — «mi mamá 2» la nombra el niño internamente— que sí sabe lo que ocurrió́ y que por ser adulta deberíamos darle crédito, pero… ¿no está cada personaje afectado por sus propias experiencias de los hechos, por sus propios condicionantes al observar la realidad? En concreto a Samanta le abruma su sentimiento de culpa y sus contradicciones. Se podría argumentar que, en buena ley, en primera persona no existe un narrador confiable... y esto implica que nunca llegamos a conocer la verdad. Pero podemos acercarnos completando el puzle con cada pieza que nos muestran los personajes. «El punto clave de la novela es aquel que no se dice, no está explícito, no se cuenta. Yo no te lo cuento, pero tú lo sabes», nos dice Eva Monzón en una entrevista.

La novela transcurre durante dos días. Samuel, y su madre adoptiva, van contando lo que viven, también aparecen recuerdos en flash back, cada uno inmerso en su mundo, todo en aparente desorden, solo aparente, a modo de pensamientos superpuestos.

De esta forma la autora nos hace trabajar, pues la lectora comienza a hacerse preguntas entre las frases inquietantes que el niño suelta sin mucha consciencia: «Ah, y también fui a ver a mamá al cementerio. Ya he ido varias veces», y las lamentaciones de ella, hasta que, conforme la narración avanza, la historia va cogiendo sentido. El niño se pregunta por qué no ve a su padre, por qué tiene otra madre y una «no hermana», por qué los adultos lo miran con pena… Mientras, la voz de Samanta nos muestra los condicionantes familiares, sus miedos y dudas sobre la maternidad: «Debe ir con el cargo de ser madre esto de arrepentirse a ratos (…) Y luego arrepentirse por haberse arrepentido», su culpa ante los hechos ocurridos, quizás por no haber sido una buena amiga: «Eso éramos: dos chicas que juegan a ser amigas ocultándose sus vidas. Eso fuimos», y lucha con sus inseguridades, se debate entre su sentido de la justica y su deber con la familia. Porque además del sesgo que ambos personajes dan a la historia, la mentira y el silencio están muy presentes, tanto en los amigos como en la familia, lo que viene a complicar la comprensión de la realidad. Pero ambos, mentira y silencio, parecen inevitables para evitar la violencia: «En casa no se habla, se calla, se disimula hasta que es imposible seguir ciego, entonces se chilla, se pierden las formas», lo que a su vez Samuel vive con angustia: «Conque lo del silencio es complicado, siempre estoy yo haciéndome ruido».

Es de destacar como la autora consigue mostrar esa realidad esquiva a través de los ojos de un niño: su extrañeza ante el mundo de los adultos, la interpretación de los hechos según su particular lógica deductiva, su imaginación, su universo propio, su inocencia… a veces con mucha ternura: «Eso de ser educado y contestar solo funciona con los desconocidos», lo que demuestra la gran capacidad de observación y el conocimiento de la psicología infantil de la autora.

A Samuel la imaginación lo salva, vive en su mundo junto al inevitable amigo invisible al que le cuenta lo que piensa, a veces con ráfagas de pena por su madre que recuerda en los olores, las comidas y otros pequeños detalles de su cotidianeidad.

Además del niño y la madre dos, completan el entorno varios personajes: los abuelos, la nueva hermana, Agustín el mago que «ya no es quien fue, sino el que se echa de menos»; Señora: «una mujer de pelo enmarañado, vestida con ropas a trozos y de ojos de fuego, como el sol»; Alberto, el amigo que «prefiere negarse lo que quiere a intentar conseguirlo» y así «evita el dolor de soñar lo imposible»; y por supuesto el padre, ausente pero ya siempre presente a modo de sombra que los marca de por vida, a Samanta desde que era niña: «Él es siempre el mejor. Y yo jamás le llego ni a la suela del zapato» Personajes donde la autora vuelve a mostrar una gran introspección psicológica. La trama de mentiras y silencios: «Lo que callas te acusa a gritos, y para evitar ahogarte en ellos sigues mintiéndote, transformando verdades. Distorsionando»; de violencia implícita y explícita, está narrada con frases y párrafos cortos, casi afilados, a veces ansiosos, pero que no obvian momentos poéticos: «…libros con sus hojas crujientes de amarillo tiempo». A esto se le une los cambios en el fluir de conciencia: de la mente de Samuel a la de Samanta, o en tercera persona a la del abuelo, o bien intercalando diálogos… herramientas narrativas que la autora utiliza con mucha habilidad. Un lenguaje y una estructura, aparentemente sencillos pero que conllevan un enorme trabajo detrás y dan como resultado una lectura envolvente y fluida.

Tras la realidad es una obra de gran sensibilidad, pero también de intriga y denuncia social. Una novela, como hemos comentado, sobre la imposibilidad de conocer la realidad. Y sobre el efecto del tiempo en las emociones: «La de ilusiones hechas añicos, hasta que aprendió a recoger los trozos para seguir intentándolo», sobre la importancia de las decisiones personales que, como puentes, pueden afectar a las decisiones de otros, y también sobre la necesidad de redención de una culpa que no radica solo en quien levanta la mano con violencia.

En definitiva: una novela muy recomendable.

 

Reyes García-Doncel