jueves, 22 de septiembre de 2011

Pasión

Una, o la única, motivación, la que mueve montañas, la que te sacude la pasividad, el conformismo, la vida misma, es la pasión: la pasión a lo que sea o a quien sea. Es el motor más potente que existe.
Si es hacia un semejante, se ha hablado ya mucho; el amor, la pasión, el deseo indestructible que pasa por encima de donde tenga que pasar para lograr siquiera unos minutos al lado del ser amado... pero también existe la pasión a "algo", ya sea la propia profesión, una investigación, una teoría que nos ronda por la cabeza, el arte... cada uno sabe dónde situarse, qué le mueve a romper con todo, a levantarse cada mañana, a no querer dormirse cada noche, qué le ronda y acapara sus pensamientos, qué le lleva a recorrer las distancias que nunca haría por nada más.
Esa pasión, en general suele ser pasajera, luego queda una resaca, un lejano recuerdo de que una vez se estuvo vivo, pero si se tiene la suerte de que sea parte de ti, de tus proyectos, de tu motor primordial, tienes garantizada la locura, la desilusión que ata, las ganas de seguir, y seguir rompiendo moldes para alcanzar esa frase perfecta, esa nota impecable, esa partitura única, ese color imposible, ese sueño.

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